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15 ago. 2019

La luz a través de la fisura: Jeites en Vorterix

Afuera, mucho frío. Adentro, mochilas, camisas, corbatas, ropa formal y algunos informales. El grupo era variado pues algunos corrieron del trabajo al teatro, el cual ya es parte del paisaje de Av. Lacroze. (Por: Flor Bertoncini)





Oscuridad, impaciencia. Y de pronto, se abre el telón. Remeras negras, luces rojas, y de fondo, dibujos de una persona emergiendo de una grieta, una ruptura, una
fisura. Negro oscuridad, rojo herida sangrante atravesando el dolor para salir de la
fisura. Luego, una especie de campana haciéndose eco. Retumba la percusión y
resuena en todo el recinto. Las luces comienzan a ser menos tenues y pasan del
carmín al cálido amarillo y nos dejan vislumbrar la decoración del escenario:
maniquíes con el mismo diseño de fondo; otra vez la grieta. Pero esta vez, la luz
atraviesa la fisura. Suena A Los Cantores y sería el comienzo de uno de los shows
más sinceros y personales de la banda.


Al track de "Ciudadano del Mundo" le siguieron "Desde el Fuego", "Afropunk" y
"Carnavalito". La emoción del público era incontrolable y los humos se aquietaron con "Todos Los Fuegos", un homenaje al microrelato “Un Mar de Fueguitos” de Eduardo Galeano (autor a quien Jeites hace referencia en varias cacniones). 


La calma de la melodía fue propicia para que Joaquín Varela hablara sinceramente de lo especial que era este show para ellos como banda. Porque estos primxs y hermanxs de la música vieron su trabajo desmoronarse cuando hace unos meses
todo su catálogo musical se eliminó de plataformas digitales. Ese momento de
quiebre, sumado a otros más personales, podría haberlos deshecho e incluso
alejarlos totalmente de lo que aman hacer. Pero Jeites no es así. La desilusión
estuvo, por supuesto, son humanos. Pero entendieron que la vida es eso: vivir,
sentirse morir y luego renacer. Que un episodio no los definía, sino que ellos
definirían como ese episodio los marcaría.


Luego de esta charla sincera siguieron el show con "The Movement" y "Estado Mental". Llegaría el momento de hablar de la conciencia para con el impacto ambiental con una remera que rezaba “No hay planeta B”, una mención especial para Swahili Mochilas y una tríada de canciones llenas de significado: "Preludio", "Vuelve Canción" y "Los Guachos". También fueron 3 las canciones nuevas que se presentaron: "Nuevas Olas", "Canción Despierta" y "Rejuvenecer".


Después habría una interpretación de expresión corporal por parte los hermanos
Varela (Joaquín y Victoria) que nos pondría la piel de gallina, mientras los
escalofríos se incrementaban, generando un combo perfecto con la vocalización del
resto de la banda (Fran,Tom, y Josefina Halbach, Juan Francisco De Paula y
Gaspar Faltum) arriba del escenario. 
Seguirían, por supuesto, "Fisurar", "Náufrago", "Sereno Moreno", "Acariciar Lo Eterno", "Si Vos Querés", "Necesito", "Quiero Estar", "Hola Hola"; coronando con "Fuerzas" y "Equilibrio". 

Jeites no hace nada por casualidad. Comenzaron el show con remeras negras, luego blancas y finalmente de diversos colores vibrantes. Como mostrando el camino que debieron transitar en este tiempo. Primero, la oscuridad completa cuando no podemos ver otra cosa que ese problema; las luces rojas como la sangre que derramamos en cada herida que sufrimos tratando de atravesar cada fisura. Luego, la luz, tenue al principio, temerosa, como recorriendo un pasillo, cuidadosa en cada lento paso. Y al final, ya sin temor, la luz se fragmenta como atravesando un cristal y se transforma en todos los colores, nos vestimos con ellos, ya no temerosos sino seguros de que la fisura es necesaria para llegar a la luz. Porque nos desarmamos cada noche para armarnos cada día. Noche oscura, fragmentada, revelaciones. Luego, el viento liviano del amanecer que nos aliviará. Así somos. Así renacemos. Así es Jeites.

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