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7 nov. 2018

Las ramas de Arbolito.

A raíz del show que dieron en Ciudad Cultural Konex el pasado sábado 27 de octubre, la banda que promueve la conciencia social, sacudió corazones y movilizó pensamientos que merecen ser plasmados.

Sembrar un poco de esperanza”, así dice la letra del simple de Arbolito llamado Vol.II. Lo presentaron junto a otros temas en el Konex frente a más de mil personas. Además de dar un show lleno de baile, vale la pena preguntarse ¿Qué los hace diferentes? ¿Cuáles son sus conexiones y algoritmos?

En términos matemáticos, un algoritmo es una fórmula para dar solución a un problema. Esto es utilizado en muchos sitios de internet que muestran contenidos de “interés”. En las redes y en la música digital se demuestra. Desde ver en Facebook aquella publicidad que responde a tu reciente búsqueda en Google o esa canción aleatoria de una diferente banda que tiene un ritmo similar a la anterior que escuchabas. Y a pesar que el marketing, junto con los medios hegemónicos, apuntan a una tendencia, Arbolito parece ser necesario en los tiempos que corren.


Antes de tener diferentes nacionalidades, culturas y colores de piel, todas las personas partieron de África. Es una obviedad aclararlo pero en la actualidad estamos envueltos en discursos xenófobos y racistas. Arbolito tiene en cuenta que, así como está el contexto social, donde las políticas migratorias y el odio parecen estar naturalizándose, es relevante “masticar la música para poder pensar”.

Los reflectores dan la bienvenida a la banda integrada por Ezequiel Jusid (guitarra acústica), Agustín Ronconi (flauta traversa), Andrés Fariña (bajo eléctrico), Pedro Borgobello (clarinete) y Diego Fariza (batería). Todos dan su voz, al igual que el público, que parece ser otro instrumento. Se tocan los temas simples que sacaron y se teje un patrón que podría simplificarse en una oración: “Estamos mal, esto está mal. Movete para cambiarlo”.

En medio de la campaña del actual presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro, Roger Waters le dijo al mundo que “resistan al neofascismo”. Quizá por eso mismo el ex Pink Floyd eligió como telonero a Puel Kuna, la banda mapuche que también compartió escenario con Arbolito. Quien estuvo con ellos cuando se cumplieron los 15 años de trayectoria, fue Osvaldo Bayer, legendario periodista y activista de los derechos de los pueblos originarios. Ahí otro hipervínculo, real, humano y palpable.


“Empezamos en los 90s y creemos que la forma de cambiar las cosas es salir a la calle con arte y alegría”, comentó Ezequiel Jusid antes de empezar a cantar “Para la mano”. Una canción que describe la situación económica que padecen los sectores populares consecuencia del proyecto neoliberal de Mauricio Macri, que hizo crecer la desigualdad en varios aspectos, favoreciendo al sector que acumula riqueza.

Antes había sonado “Saya del yuyo”, donde el clarinete se acoplaba con la guitarra y se fundía en una melodía de baile. La letra es una poderosa manifestación de como “unos pocos perejiles” se adueñaron de las tierras, haciendo referencia a el colonialismo europeo que masacró millones, para imponer cultura. Curioso es que esto se repite de una manera sutil con la música. En medio de las listas de temas aleatorios o top de canciones, existe la World Music, categoría que define todo aquello por fuera de la música en ingles que reproduce el mercado. Lo “exótico”.

De esta forma nos perdemos el 99 por ciento de la música, algo paradójico teniendo en cuenta que con internet se abrieron ventanas inimaginables. Otra trampa del algoritmo. La alternativa será siempre repensar y cuestionar la comodidad en todos los aspectos. Desde nuestra música, nuestra historia y actualidad. Hay muchas realidades esperando ser descubiertas. 



Arbolito así lo siente y vive cada encuentro como una fiesta. Uno de los últimos temas que tocaron en Konex “Sueños”, y en la estrofa se deja explicito que “la lucha es amor”. Fanáticos y fanáticas gritando a la par con sus artistas favoritos, teniendo en claro que el canto no termina una vez finalizado el show, sino que se tiene que aplicar la cotidianeidad.

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