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9 oct. 2018

Los Gardelitos en Flores: esta es su religión


La nueva formación de Los Gardelitos, con Eli Suárez a la cabeza, volvió el viernes 5 de octubre al Teatro Flores con una lista de más de 20 temas.
Por: Daniela Ledesma / Fotos: Giselle Benítez

El legado que Eduardo “Korneta” Suárez dejó, permanece vivo a pesar de los continuos cambios en la banda que formó: a mitad de 2017 se conoció las internas que prevalecían entre los antiguos miembros de los Gardeles, y salió a luz que Diego Rodríguez y Paulo Bellagamba se desvincularían de la banda. Así fue que se dio paso a la llegada de Yamil Salvador,  guitarrista y segunda voz, Pablo Ponch, bajista, y Jero Sica, baterista. Junto a su presentación, se sumó una nueva canción, Sortilegio de arrabal, en el BAROCK.

La noche primaveral del viernes era ideal para previar en las afueras del Teatro ubicado en Rivadavia al 7800, que se encontraba bordeado por unas llamativas y poco usuales vallas, en la espera del comienzo del agite con la apertura del recital.

El telón se abrió en conjunto con la introducción milonguera que los caracteriza, mientras que aparecieron en escena los cuatro trajeados para interpretar Sortilegio de arrabal. Dicha canción hace alusión, en parte, a la prostitución y para esto Eli nombra a María Riot, una de las caras más conocidas de La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), además ha sido invitada junto a Georgina Orellano, otra integrante de AMMAR, a su show en el Cosquín Rock de este año, donde el hijo de Korneta sentenció: “Si el rock pretende ser revolucionario, tendrá que abrazar al feminismo”

Sin respiro, unieron los acordes de Puño y letra con los del himno Gardeliando, donde todo el teatro se unificó al grito de “si no te gusta como soy, andate a morir a Nueva York”.

El lugar terminó de poblarse cuando empezó a sonar el clásico No puedo parar mi motor, que fue (y es) una de las canciones más aclamadas por el público, al igual que Viejo y querido rocanrol, Nadie cree en mi canción y Comandante Marcos.

Desde el escenario esbozaban: “Ayudame a cambiar este mundo de mierda”, al hacer Calles calientes mientras que en el segundo piso de la famosa Reina levantaban el pañuelo verde de la Campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Uno de los momentos más esperados -y especiales- de cada recital de los Gardeles es cuando entonan lo que Suárez llama “la canción dedicada a los verdaderos dueños de esta tierra”, refiriéndose a Los querandíes. Luego, las luces del Teatro Flores se apagaron para que el recinto quedara iluminado nada más por las llamas que flameaban en la pantalla detrás del escenario, en juego con la canción que estaba sonando: Envuelto en llamas.

Si hay otra cosa particular de los recitales de Los Gardelitos es el agite continuo de sus seguidorxs: entre tema y tema, mientras la banda descansaba –o se hidrataba-, las pibas cantaban por el Aborto Legal y por la unión de lxs trabajadorxs. Cuando el público cantó la canción del verano: “Mauricio Macri la puta que te parió”, Eli lxs interrumpió para corregirlxs: “Mauricio Macri la YUTA que te parió”, otra muestra clara de su apoyo a las trabajadoras sexuales.

“No tengo en la vida ninguna intención más que tocar esta noche”, escribió alguna vez Korneta en Amando a mi guitarra, y su hijo sabe entenderlo muy bien. Así fue que, después de más de una hora y media de show, el fin de la primera de las dos fechas que hicieron en Flores llegó con Anabel y Mezclas raras, pero no sin antes confirmar el próximo recital que será en el conurbano bonaerense el sábado 3 de noviembre en Jesse James.

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