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4 sept. 2018

La gota que hace al río: Jeites en CCSI


La banda que reúne varios estilos se presentó en San Isidro demostrando su gran momento.
Por: Flor Bertoncini / Fotos: Tamara Simón

Noche fría en Zona Norte. Pero para quienes habían asistido el día anterior a la Marcha Nacional Universitaria, esas bajas temperaturas no eran nada. Luego de una semana movilizadora, varios llegamos al CCSI buscando que la música nos de cobijo como una frazada en este crudo invierno. Y Jeites es experto en eso.

El espectáculo se dio cita en el Centro Cultural San Isidro, un pequeño y acogedor teatro que no daría abasto con la concurrida audiencia convocada por la banda, quienes, en su primera presentación en el lugar, agotaron localidades.

La expectativa espesaba el aire. La calidez inundaba el reciento. El telón se abre y aparecen seis seres con sonrisas gigantes, invitando al público a cantar y bailar.

Se dio comienzo al show de la mano de Intro, primer corte de Desde la tierra, la ya casi predilecta elección de apertura para la banda. El público se despierta con una tríada de canciones movidas y que denotan ímpetu, danza y reflexión: Triste y melancólica al principio, seguida de La marcha del poeta y coronando con Vuelve canción, donde el corazón no salta a latidos en los oídos pero sigue inquieto.

La conciencia social caracteriza a este grupo de artistas. Oriundos de La Plata aunque también con la cabeza en Mar Del Plata y Necochea, Jeites fue, desde sus inicios, una banda con mensaje social. En sus presentaciones no solo se comparten canciones sobre el amor, la hermandad, la familia y los amigos. Hay un contexto social al que no le dan la espalda, investigan, escuchan, se comprometen y se involucran.

Por eso, no dejaron pasar la oportunidad para mostrar su posición a favor de la lucha docente producto de la crisis actual de la universidad pública y la legalización del aborto; ésta última evidenciable por el pañuelo de la campaña atado en el micrófono de Joaquín Varela (voz).

"El cambio lo hacemos todos", cantó el joven, como autoguiño a su discurso, con ese fragmento de La capital. Inmediatamente se dio cita al baile bien reggae de Night flows (Estado Mental), siguiendo con una improvisación cantada de todo lo que el cantante observaba desde el escenario. Subió la temperatura producto de la danza sin fin con Me caigo adentro, seguido de Llegar al sol.

Uno de los momentos más melódicos y emotivos de la noche se vivió de la mano de Franciso Halbach (voz, guitarra y trompeta). El excelente guitarrista y letrista llenó de magia y luz la sala con un emotivo comienzo acústico de Quiero estar, del quinto y (por ahora) último disco de la agrupación, Mi sol mayor.


Suena Los guachos y la gente enloquece. Tal vez por la identificación, tal vez por el baile, pero esta canción extraída de Ciudadano del mundo, basada en el libro homónimo de Roberto Torres, siempre junta a todos los jeiteros en una comunión de sentimientos encontrados en la fuerza de esa música.

Se siguió el repaso por los hitos de esta banda y sonó Necesito, Todo en esta vida, Acariciar lo eterno (con su característica emotividad de la mano de la dulce voz de Josefina Halbach), Carnavalito del niño y Karma. Se cumbiancheó con Cumbia del mundo, Desvío y Vamo lo´ pibe.

El comienzo del fin se dio con Si vos querés, Volviendo a casa y Afropunk, cerrando con Hola hola y el hermoso, y ya clásico, Parafraseo, donde los integrantes se abrazan y cantan en coro. Y cuando, pasa, es como un milagro. La perfecta sincronía de voces. La calma. El verdadero movimiento del mundo es el canto.

Jeites, la banda que le canta a "ser una gota más en el río", a perderse en la multitud pero lejos está de ello. Porque no son una gota más. Hacen la diferencia, la marcan, en este río musical. Porque las presentaciones de esta familia ensamblada son así: no sabés si llorás o te emocionás, llenándose tus ojos de asombro. 

No sabés si cantás o es el grito colectivo que te eriza la piel, tratando de atrapar su música para siempre. Y querés que Jeites sea un ciudadano del mundo permanente, viajando, creciendo, ampliando horizontes, pero que siempre vuelva a casa para pasarlo a saludar. 

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