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2 ago. 2018

De cuerpos gestantes…

El 2018 es un año cargado de tensiones e ilusiones en nuestro país. Hace ya trece años que se está presentando el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria de Embarazo, creado por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Luego de haber sido uno de los reclamos más fuertes de los colectivos invisibilizados, trans y mujeres, hoy estamos a medio camino de que esa proclama se haga realidad.
Por: Rocío Rodríguez / Fotos: Tamara Simón y Julieta Alfei

Desde que en Argentina se habilitó al Congreso el tratamiento en ambas cámaras de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, los medios de comunicación, los programas de chimentos y casi cualquier persona habla de ello. Un hito histórico fue lo que pasó el 13 de junio, cuando lxs diputadxs de distintos partidos otorgaron la media sanción, teniendo en cuenta los meses de debate en los que cientos de personas expusieron su posición, a favor de la despenalización o a favor del aborto clandestino.

El haber sacado este tema del placard y llevar al aborto a un debate público, nos permitió informarnos de muchas cosas. Muchas actrices famosas, mujeres del entorno mediático, salieron a dar su testimonio en primera persona de la decisión que habían tomado en algún momento de su vida. En ámbitos familiares, se descubrieron historias, el secreto que muchas cargaron durante su vida ya no pesa: no se debe castigar a la mujer por decidir sobre su cuerpo. 

Pero una de las problemáticas más importantes que nos dejó este debate, es la de los cuerpos gestantes. No solo las mujeres abortan: lxs trans también lo hacen. En clínicas privadas o en la clandestinidad, corren los mismos riesgos que cualquier mujer que decida no seguir con un embarazo no deseado. Con esto, apareció el término “cuerpos gestantes”, integrando en la esfera pública a quienes habían sido silenciados toda su vida. Las problemáticas de las personas trans no son difundidas como sí lo son las de las personas cis (persona cuya identidad de género está alineada con el sexo que le asignaron al nacer), por lo que la inclusión en este debate nos parece un avance que esperamos ver en otras áreas de la salud, desde coberturas médicas hasta campañas de conscientización.

¿Por qué hablar de “cuerpos gestantes”? Porque es la forma más inclusiva de hacerlo. Decir, en su lugar, “mujeres que pueden acceder al aborto” es despectivo, ya que ellxs no se autoperciben de esa forma, por lo que debemos respetarlxs. El colectivo de cuerpos gestantes es conformado por aquellas personas que posean útero, más allá de su identidad de género. Lo que permitió que el proyecto de ley sea tratado, fue la organización de este colectivo – de la mano del colectivo feminista, que presentaron el reclamo como una problemática que atraviesan todxs, por la realidad de la práctica del aborto (y ahí el por qué no se puede ser “pro vida”, sino “pro aborto clandestino”) y lo más contundente, que en la clandestinidad lxs que mueren son aquellxs que no tienen los recursos necesarios para ir a una clínica privada, donde realizar un aborto puede costar alrededor de treinta mil pesos.


Haber salido a la calle durante meses, incluso años, la vigilia de 18 horas frente a Congreso, demostraron que volver tabú temas relacionados a la salud pública, sólo ocasiona problemas: desde médicxs que se enriquecen con la posibilidad de elegir de lxs chicxs a quienes mueren por un Estado ausente que valora más un embrión por nacer, que la vida de una persona.
Actualmente, por primera vez en horario prime time tenemos en la televisión argentina una serie con un personaje trans, donde muestran las problemáticas de lxs mismxs y las formas de solucionarlos. Cuando en “100 días para enamorarse”, Juana descubrió que su identidad es ser Juan, mostraron por ejemplo las complicaciones que causa vendarse los pechos. Reivindicar nuestros derechos como personas, hace que todxs seamos consideradxs sujetxs de derecho, dejando de lado el tabú para mostrar otra realidad diferente a la heterocis.

La acción de apoyar la campaña y difundirla por todo lugar que fuera posible, incluso en los cuerpos mediante el uso del pañuelo verde, permitió conseguir algo que hasta ese momento era impensado. No solamente conseguir este derecho, sino que lxs más invisibilizadxs de la historia, mujeres y trans, sean consideradxs finalmente como actorxs políticxs que actúan en concordancia para terminar con las injusticias que lxs atraviesan. 

Tenemos media sanción, tenemos un personaje trans en una novela, tenemos campañas de concientización sobre problemáticas que ya no sólo corresponden a la heteronormatividad. Estamos formando una sociedad con más derechos y menos tabúes, con leyes de identidad de género, de cupo laboral trans, y a vistas de una ley que nos proporcione a los cuerpos gestantes, la posibilidad de decidir sobre nuestro cuerpo. 

Sólo resta saber qué sucedera con el Proyecto de Ley por la Interrupción Voluntaria de Embarazo, que habla de “mujeres”: el 8 de agosto en otra sesión histórica, lxs senadorxs debatirán el proyecto tal cual llegó de diputadxs, ya que el día de ayer (1° de agosto de 2018) no lograron aprobar los cambios que habían propuesto en las distintas comisiones.
En visperas de ser un derecho a garantizar a cada unx que pueda concebir, esperemos que luego de aprobada la ley no se generen complicaciones con los cuerpos gestantes. Hay que romper con el binarismo, y crear leyes acordes a ello.

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