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16 jul. 2018

Picante como ajo, dulce como la miel


La noche del pasado viernes 13 en San Telmo tuvo como protagonistas a Lo Pibitos que, luego de tres años, volvieron a La Trastienda para despedir A punto Caramelo.
Por: Camila Giambrone / Fotos: Tamara Simón

Cerca de las 21:15, entre birras y charlas, el clima se iba preparando para recibir a la banda que llenaría de funk y hip hop la velada. 

Las canciones elegidas para dar comienzo a una noche a pleno baile fueron Intro, Envión, donde Emme se lució con sus coros, y Pin Pun. Esta última, junto al primer invitado, Miguel Campos de Kapanga.

En un ambiente mágico, y cargado de energía, continuaron poniéndole tono y color a la noche cantando Despierta con Abre, seguida de Tal para cual y Está en ti

“¿Vamos a hacer vibrar la tierra o qué?”, agregó Tomás para darle la bienvenida a Pablo Vidal, quién los acompañaría, con su saxo, en El cielo espera. La música rítmica y el baile constante mostraban el nutrido y enérgico público que estaba presente y, claramente, se hacía notar.

La noche continuó con A punto caramelo, canción que da nombre a su último CD, Outro, interpretada por Leo Verone y Bienvenidos al presente seguida de Jarabe, donde el público se dejó llevar por la fluidez del ritmo y las potentes melodías de los instrumentos.
La atmósfera festiva se hizo aún mas presente cuando Julián Kartún, cantante de El Kuelgue, apareció en escena para cantar El ritmo de la vida. 

“Qué lindo público el de hoy”, dijo El Dog. “Muy buena onda y cálido”, concluyó para continuar con Sintonía dedicándosela a la amistad y a la familia, consecutivamente se escuchó Nada que ver, última canción editada de la banda.

La rubia tarada, en versión funk, y Just Chilling formaron parte del final de esta noche cargada de energía y sensaciones. Sin duda esto explotó conectando la mente, el cuerpo y el corazón.

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