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26 jun. 2018

Unabomber y sus consecuencias


De la mano de Discovery Channel, siguiendo la línea de asesinos en serie y sus series, llega Manhunt: Unabomber, un trama de obsesión y persecución. Al acercarse las vacaciones de invierno puede ser una buena opción maratonearse y conocer uno de los casos más intrigantes que se encuentran en Netflix ¿Cómo podemos detallar sin spoiler? Digamos que este show es ¡La bomba!
Por: Lucho Capristi

Dejando de lado los malos chistes, Manhunt: Unabomber cuenta la historia de cómo un recién egresado agente del FBI se encarga de perseguir al mayor terrorista de Estados Unidos, el cual tiene preferencias por las universidades y aerolíneas. El accionar de este asesino serial es poner cartas bomba en el correo y lejos de criticar a la correspondencia, el objetivo de Theodore John Kaczynski es destrozar al sistema que nos gobierna. En esta dinámica del gato y el ratón se encuentra el perfilador James Fitzgerald, donde la doble moralidad y los cuestionamientos comenzarán a jugar un papel importante en su vida e investigación. 

Una persona se encuentra parada en medio de la ruta y a miles de kilómetros no circula ni un solo auto. La razón por la que no avanza se debe a que hay un semáforo en rojo adelante. “Hasta ese punto de hemos llegado, donde nos sometemos y somos presos de una luz”, así lo plantea Kaczynski, el Unabomber. El actor Paul Bettany reencarna al psicópata y filósofo matemático que burló al FBI en la vida real, además de causar pánico colectivo en la sociedad. Su trabajo es brillante y deja en evidencia que estar “loco” es relativo según los puntos de vista. Sin embargo, también la denominada “inteligencia”, es mostrada como una conveniencia de los demás y se demuestra que nadie es infalible, sino que todos los humanos son grandes candidatos para el error (y el horror).

Por otro lado tenemos a un policía que perseguía grafiteros en su pueblo natal y después de convertirse en un analista forense del FBI, de a poco se fanatiza con el lenguaje y escritura del Unabomber. Sam Worthington (Teminator la salvación, Furia de titanes), interpreta a James “Fitz”, quien intentará adelantarse a las atrocidades de su némesis. En la serie hay saltos temporales que muestran dos caras del mismo personaje, que al principio está emocionado y en el transcurso de la narrativa experimenta una evolución, que lo cambia o lo muestra tal cual es.

El Unabomber es un perfeccionista, pero alardea de eso a tal punto que intenta que su filosofía sea publicada en todos los diarios de EEUU. Según Fitz, los asesinos a veces cometen errores de forma agrede. No dependen de algo en particular pero hay un patrón, siempre piensan que tienen razón, difícilmente cambien de opinión y buscan tener control absoluto. La lucha mental es profundizada al máximo, merito de un guión que construye diálogos sólidos desde los primeros minutos.

La serie a niveles técnicos hará recordar a trabajos como los de David Fincher (El club de la pelea), otorgando una ambientación oscura con cierto aire de opresión. La edición en escala de cortes y cambios de música nutren las escenas con una tensión constante. Los 8 episodios de 40 minutos pasan desapercibidos y sirven como un buen resumen del caso. Manhunt: Unabomber es la prueba de que las ideas pueden llegar lejos y las consecuencias en la práctica quizá no tengan límites.

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