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4 jun. 2018

Jugando en Niceto


En el marco de la gira Gutural, Jugando empezó el mes de junio en Niceto Club, en un show de puro disfrute y diversas emociones. 
Por: Belén Rossi / Fotos: Nicolás Suárez

Afuera, el frío embestía. Adentro, la música acobijaba con el calor de las canciones rocanroleras en lo que fue el “show más importante del 2018”, según las propias palabras de la banda. Tras la presentación de Alegoría, banda oriunda de Santa Fé, Jugando tuvo el recinto acondicionado para la hora y media de canciones y amigos.

Bastó con un golpe de furia de batería para que los telones se abrieran y el público recibiera a la banda entre aplausos y celulares en alto. Desde el primer tema la banda demostró poder seguir en pie a pesar de las adversidades (algunos acoples que iban y venían), de la mano de un público fiel que cantaba las canciones a pura garganta y con sus brazos en alto. Sin embargo, a partir de la entrada de los cuatro vientos en Karma, el ambiente se fue dinamizando más y a través de los saxos, la trompeta y el trombón, las canciones tomaron otro tinte más robusto y la banda se pudo mostrar en su totalidad. 

A partir de allí, la energía se fue acrecentando con riffs pegadizos, temas bailables y algún que otro pogo. El fondo del sueño, Cuando Vuelve la verdad y Mueca prosiguieron con el frenesí de la banda, pasando por los diferentes discos y épocas. Asimismo, los climas fueron variando con el pasar de las melodías y  se dio lugar también a tempos más lentos y canciones más sentimentales como fue el caso de Intuiciones.

La humildad que se transmitió la banda a través de sus canciones, también se mostró en sus acciones: en todo el trayecto de la noche, Martín Badía (cantante y guitarrista) fue recomendando fechas próximas de bandas emergentes (como La Perra Que Los Parió, Sin Botones, El Conventillo, Viejo Empedrado y Poker de Ases Rock). “La unión hace la fuerza”, decía un viejo proverbio. De la misma manera, le dieron lugar también a su sonidista Fernando Sosa para que se luciera arriba del escenario en la ejecución del bajo.

Con el correr de las canciones, la banda se fue soltando y dispersando por el escenario, dejando fluir al goce que las canciones emanaban. “Muchas gracias por la energía y los aplausos”, dijo al pasar Badía con una sonrisa impregnada en su rostro. La noche plagada de ritmo y rock estaba llegando a su fin, pero lo mejor aún no había sucedido. Clásico de cualquier recital (y ya no importa tanto la estación del año), el público entonó el “hit” argentino MMLPQTP. También, hubo repaso de los barrios de los cuales provenían los asistentes y la promesa de próximas fechas. Adelante fue la canción encargada de cerrar una noche cargada de emociones. 

Luego del lanzamiento de listas, la foto final y los saludos, el público fue saliendo del recinto con una sonrisa que probablemente haya durado un buen rato. La música genera eso y Jugando lo hizo realidad en la noche fría de viernes. 

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