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21 jun. 2018

Cruzando el Charco encendió Colegiales


La banda de La Plata hizo saltar, cantar y bailar a los fanáticos el sábado 16 de junio en Vórterix. Entre cumbia, candombe y rock, CEC comenzó a despedir su tercer disco A Mil. 
Por: Cande Capelli / Fotos: Irish Suarez

Después de la fiesta que generó Kchiporros, la banda paraguaya que abrió el show, y con pleno agite del público, a eso de las 21:45, el telón subió para que comience la magia de Francisco Lago, líder del grupo, y los demás miembros de la banda: Nahuel Piscitelli en guitarra y coros, Ignacio Marchesotti en percusión, Juan Matías Menchon en bajo, Matías Perroni en batería, y Ticky Mago en piano. 

Sonó Terminales y el público arrancó a cantar desde el primer acorde. “Esto es de ustedes loco, ¡dale!”, gritó Francisco. Siguieron Laburar y Piel de cocodrilo, del disco Desde adentro. “Gracias por venir”, dijo el cantante mientras de fondo se escuchaba el canto de “¡vamos Cruzando el Charco, vamos Cruzando!” proveniente de los fans. 

“Que alegría, hace muchísimo no nos veíamos”, agregó. “La primera vez que tocamos acá presentamos el disco A Mil y hoy lo despedimos con una canción de ese disco que dice así”, dijo y empezó a sonar Balas de magia, seguida de Conformarse. Para la canción de después, Cambiando de color, Lago animó a todos a prender los flashes de los celulares. “Si lo quieren prender todos, ¡se va todo a la mierda!”, expresó. 

La banda tocó Frente al Río, canción que, confesaron, no tocan seguido. Casi al final de la misma, Ticky rapeó a dúo con Francisco, llevándose todas las miradas y aplausos. Continuaron con Mi partida, tema del próximo disco, acompañada por un juego de luces multicolores. 

CEC contó con varios invitados a lo largo de la noche. “Quiero pedir un muy fuerte aplauso para Sergio Poli, de Los Redonditos de Ricota”, dijo el líder de la banda mientras presentaba al violinista, quien tocó Inmortal con el grupo. Chirola, cantante de Kchiporros, subió al escenario a cantar Encontrar; Federico Sanfilippo, guitarrista de Lacandona, a tocar La tercera en discordia; y Celeste Serine, a cantar a dúo con Francisco Hablándole a mi sombra.

“No es nada fácil para nosotros tocar en lugares como estos, grandísimos, lejos de casa, y que venga toda esta gente” comentó el cantautor luego de que sonara Gardel, y agregó: “Así que muchísimas gracias a todos, un aplauso para ustedes”. Cuando iba a tocar Tu nombre, le habló directo a quienes habían ido por primera vez a verlos. “Si la están pasando bien, tienen que venir por segunda, tercera y así sucesivamente, de eso se trata”, mencionó. 

Uno de los momentos más movilzantes de la noche sucedió cuando, durante la misma canción, Francisco Lago cantó el estribillo con un pañuelo verde al hombro. “Dale nena, dame un poco más, solo vos sabés como alcanzar. Y yo voy sintiendo la emoción que me da tenerte acá”, entonó, y miles de pañuelos verdes brotaron desde el público. Nahuel Piscitelli alzó luego el pañuelo y no se calló sus palabras: “Por la propia voluntad, por la propia decisión, y sobre todo por la empatía, por poder convivir los unos con los otros sin pisarnos los derechos. ¡Por más derechos para todos! Aguante ustedes loco”.

El cantante principal se quedó solo con su guitarra en el escenario para cantar Lo nuestro tiene magia. “Esta parte es más tranquila, pero no por eso más aburrida”, señaló. 
El espíritu mundialista invadía al público: todos juntos comenzaron a entonar el himno nacional, seguidos por Piscitelli en la guitarra. Lago volvió al escenario a cantar Un disparo y Perdonar

Los fanáticos pedían fervientemente Zurda de cristal desde el comienzo del show. Francisco salió a escena con la camiseta del diez. Había llegado el momento: “Quiero comprender qué es lo que pasa por tu piel cada mañana. Volver al ayer, que no te vayas hoy Lionel”. Desde el público se asomaban una bandera de Argentina gigante, personas subidas a los hombros de otros, celulares, y voces eufóricas que le cantaban a la selección. Acto seguido, se armaron pogos que saltaban al compás de “Veni vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, y de la mano de Lio Messi toda la vuelta vamos a dar”, y el típico “el que no salta es un inglés”

Sonó luego Volver a Nacer. “¡Los quiero escuchar a todos loco!”, gritó el cantante. El baile fue la canción que inició el bloque cumbiero de la noche, seguida de Luna maleante y Sobra la esquina. “Buenos Aires, con las manos en el aire”, exclamó Francisco, mientras realizaba un cover de Pibe Cantina, de Yerba Brava, que dio pie a Sobran Caravanas.

Lago agradeció la posibilidad que el grupo está teniendo de poder viajar. “Las canciones están recorriendo cada vez más kilómetros, les agradecemos a todos por darnos una mano en difundirnos, la mejor manera de llegar a todos es el boca en boca”, expresó, a lo que el guitarrista agregó: “Esto lo hacemos porque nunca nos vamos a olvidar del primer día”. Así presentó Libertad

Pogos, banderas y remeras reboleadas por los aires se vieron en Adonde están y en A mil. El público coreó las letras siempre, de principio a fin. “Esta canción se la queremos dedicar a todos nuestros padres, los que ya no los tenemos y los que todavía los tienen. Esto es para ellos”, dijo el líder del grupo para presentar Viejo, canción con la que cerraron el show. 

“Gracias a la familia, a los amigos que siempre están, a todos ustedes, amigos, que sin ustedes esto no existiría ni sería nada. De corazón, gracias”, exclamó emocionado Piscitelli. “¡Esperamos que hayan disfrutado y que sea una linda despedida de A Mil!”, dijo Francisco Lago

Cruzando el Charco se presentará el 6 de julio en Auditorio Sur con Kapanga y el 21 en el Centro Cultural San Isidro, además de una gira que realizarán por Neuquén, Bahía Blanca, Montevideo y Rosario

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