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29 jun. 2018

28 jun. 2018

LA FIACA EN EL MARQUEE

La Fiaca es una banda de Rock formada por un grupo de amigos a mediados del año 2003, oriunda del barrio de Boedo de la Ciudad de Buenos Aires e integrada por Alexis Di Iasi en Batería, Roberto May en Bajo, Diego Medrano en Guitarra, Federico Quintana en Guitarra y voz y Martín Quintana en Saxo, teclados y armónica.

En un inicio, el nombre se elige en relación a una obra teatral y película argentina homónima cuya temática inspira gran parte de la lírica de la banda.
Luego de algunos años de rodaje y cambios en su formación, en Agosto de 2007 la banda edita de manera independiente su primer EP titulado “Lejos de este mundo”.

Durante los años posteriores, continúan presentándose en distintos pubs y locales de Buenos Aires como El Zaguán, Loca Bohemia, Club Premier, etc.

Ya en 2011, se edita el segundo EP llamado “Lo oculto del valor”; otro disco difusión a modo de secuela que mantiene un concepto y estética similares a su antecesor, y que representaría para la banda el cierre de una etapa y el inicio de otra.

A mediados del año 2012 el grupo comienza con la pre-producción de lo que sería su primer disco oficial, cuya grabación comienza en mayo de 2013. Al cabo de un año se edita de manera independiente “Ecos de un despertar”, que fue presentado en mayo de 2014 en el Marquee.

La banda continúa tocando en distintos locales de la ciudad de Buenos Aires y alrededores. A fines del 2015 comienza la pre-producción de lo que sería su segundo disco.
En abril del año 2016, entran al estudio y para el mes de octubre el grupo publica su segundo álbum titulado “Acto II: El Umbral”.

La música de La Fiaca tiene un eje claramente orientado hacia el género del rock. Sus influencias tienen que ver fundamentalmente con bandas de rock clásico de fines de los 60 y principios de los 70, así como con algunos grupos emblemáticos del rock nacional como La Renga, Los Redondos y Pappo´s Blues. También se revelan influencias del blues, el hard-rock y el grunge.

Su sonido se caracteriza por tener una base rockera, con guitarras potentes, y climas y colores variados. Las letras de sus canciones recorren distintas temáticas acorde a lo que las cuestiones musicales remiten, intentando mantener un estilo equilibrado y transmitir mensajes mediante conceptos bien definidos, tanto desde el sonido como desde la lírica, con la idea de generar emociones en el oyente.

La estética del grupo es relajada de manera auténtica, como cada uno es cotidianamente, logrando de esta forma un mayor acercamiento y empatía con el público.

REDES

27 jun. 2018

NOCHES DE ROCK PARA ESTE FIN DE SEMANA

Junio se despide bien manija de Rock y a continuación te lo contamos:
Arrancamos el recorrido del fin de semana con las presentaciones de Bestia Bebe junto a Medalla Milagrosa y Terrores Nocturnos copando Uniclub... 
En Zona Sur Dibujados Rock y Tranquilo Caos preparan una Noche de Rock en La Barra Bar-Poll, Quilmes.
 La Fabula de Tiburcio abre el año en el mítico Mitos Argentinos de San Telmo presentando en sociedad parte del nuevo material de la banda
 La Noche de Garufa presenta "Damocles" junto a Aura y Tierra Tribal copando Pura Vida en la ciudad de las diagonales
 Nuestra Raza y los rosarinos Farolitos se presentarán el sábado 30 en el marco de las fiestas de Rock que se dan en La Reina...
 Marilina Bertoldi vuelve al Club Tucuman de Quilmes para una nueva presentación de su "Solo Set", estará acompaña de Santi Martinez y Jardines en la apertura
 El Festival Punk Rock For All llega a Temperley para tomar por asalto Auditorio Sur con las presentaciones de Mal Momento, Los Mentirosos Melodramaticos y Doble Fuerza

26 jun. 2018

Unabomber y sus consecuencias


De la mano de Discovery Channel, siguiendo la línea de asesinos en serie y sus series, llega Manhunt: Unabomber, un trama de obsesión y persecución. Al acercarse las vacaciones de invierno puede ser una buena opción maratonearse y conocer uno de los casos más intrigantes que se encuentran en Netflix ¿Cómo podemos detallar sin spoiler? Digamos que este show es ¡La bomba!
Por: Lucho Capristi

Dejando de lado los malos chistes, Manhunt: Unabomber cuenta la historia de cómo un recién egresado agente del FBI se encarga de perseguir al mayor terrorista de Estados Unidos, el cual tiene preferencias por las universidades y aerolíneas. El accionar de este asesino serial es poner cartas bomba en el correo y lejos de criticar a la correspondencia, el objetivo de Theodore John Kaczynski es destrozar al sistema que nos gobierna. En esta dinámica del gato y el ratón se encuentra el perfilador James Fitzgerald, donde la doble moralidad y los cuestionamientos comenzarán a jugar un papel importante en su vida e investigación. 

Una persona se encuentra parada en medio de la ruta y a miles de kilómetros no circula ni un solo auto. La razón por la que no avanza se debe a que hay un semáforo en rojo adelante. “Hasta ese punto de hemos llegado, donde nos sometemos y somos presos de una luz”, así lo plantea Kaczynski, el Unabomber. El actor Paul Bettany reencarna al psicópata y filósofo matemático que burló al FBI en la vida real, además de causar pánico colectivo en la sociedad. Su trabajo es brillante y deja en evidencia que estar “loco” es relativo según los puntos de vista. Sin embargo, también la denominada “inteligencia”, es mostrada como una conveniencia de los demás y se demuestra que nadie es infalible, sino que todos los humanos son grandes candidatos para el error (y el horror).

Por otro lado tenemos a un policía que perseguía grafiteros en su pueblo natal y después de convertirse en un analista forense del FBI, de a poco se fanatiza con el lenguaje y escritura del Unabomber. Sam Worthington (Teminator la salvación, Furia de titanes), interpreta a James “Fitz”, quien intentará adelantarse a las atrocidades de su némesis. En la serie hay saltos temporales que muestran dos caras del mismo personaje, que al principio está emocionado y en el transcurso de la narrativa experimenta una evolución, que lo cambia o lo muestra tal cual es.

El Unabomber es un perfeccionista, pero alardea de eso a tal punto que intenta que su filosofía sea publicada en todos los diarios de EEUU. Según Fitz, los asesinos a veces cometen errores de forma agrede. No dependen de algo en particular pero hay un patrón, siempre piensan que tienen razón, difícilmente cambien de opinión y buscan tener control absoluto. La lucha mental es profundizada al máximo, merito de un guión que construye diálogos sólidos desde los primeros minutos.

La serie a niveles técnicos hará recordar a trabajos como los de David Fincher (El club de la pelea), otorgando una ambientación oscura con cierto aire de opresión. La edición en escala de cortes y cambios de música nutren las escenas con una tensión constante. Los 8 episodios de 40 minutos pasan desapercibidos y sirven como un buen resumen del caso. Manhunt: Unabomber es la prueba de que las ideas pueden llegar lejos y las consecuencias en la práctica quizá no tengan límites.

BABASONICOS: DESENLACE DE TORMENTAS ELÉCTRICAS

LUEGO DE SU EXITOSA GIRA DE MAS DE DOS AÑOS, PRESENTANDO “IMPUESTO DE FE”, EL DISCO DE VERSIONES DE LA BANDA; BABASONICOS REGRESA AL FORMATO ELÉCTRICO EN MEDIO DE LA EXPECTATIVA Y LA ANSIEDAD QUE SIGNIFICAN LA COMPOSICIÓN Y GRABACIÓN DE LAS NUEVAS CANCIONES QUE VERÁN LA LUZ DURANTE EL 2018
EL COMIENZO DE UN CICLO NUEVO

BABASONICOS
DESENLACE DE TORMENTAS ELÉCTRICAS
ESTADIO ATENAS – LA PLATA | SÁBADO 30 DE JUNIO

25 jun. 2018

JEITES EN "EL PADILLA"

Jeites llega por primera vez a "El Padilla" con todo su despliegue musical y escénico, donde seguro surgirá, como siempre, el baile y la emoción entre el público y la banda.
Presentarán su disco Mi Sol Mayor, el último de la trilogía Desde La Tierra. Es un álbum que incluye las canciones más íntimas recopiladas de los últimos años. Fue presentado a sala llena en Groove, de Ciudad de Buenos Aires. En 2017, La Trastienda Samsung (CABA), El Teatro Sala Ópera (La Plata) y Teatriz Club (Mar del Plata) fueron algunas de las salas repletas que visitaron. En 2018, tras las presentación en el festival Rock en Baradero, desarrollaron el "Ciclo Moksha, para la liberación", en Niceto Club durante tres miércoles, y lo finalizarán el 9 de noviembre de este año en el patio de Ciudad Cultural Konex.

Jeites es música de la tierra, folklore rioplatense, música popular, canciones del universo. Primos y hermanos cantan al cambio de consciencia, llevando un mensaje positivo a cada escenario.

A Jeites se los puede definir como fogón rock, country argentino o beatle sudaca. Canciones populares, música positiva. Mezcla de guitarra criolla y eléctrica, un bajo muy melódico, ritmos, vientos y tres voces protagonistas. La noche en "El Padilla" promete ser un show para divertirse y disfrutar del arte para todos los sentidos. 

22 jun. 2018

Descarga | "Corazón de Perro" | Porfiria

Sexto disco de Porfiria, banda Punk-Rock de Buenos Aires conformada por Gustavo Manfredi (Bajo y Voz) Luis Melgarejo (Guitarra) y Sebastián Batastini (Batería)

[Conseguilo clickeando en el arte del disco]


21 jun. 2018

Cruzando el Charco encendió Colegiales


La banda de La Plata hizo saltar, cantar y bailar a los fanáticos el sábado 16 de junio en Vórterix. Entre cumbia, candombe y rock, CEC comenzó a despedir su tercer disco A Mil. 
Por: Cande Capelli / Fotos: Irish Suarez

Después de la fiesta que generó Kchiporros, la banda paraguaya que abrió el show, y con pleno agite del público, a eso de las 21:45, el telón subió para que comience la magia de Francisco Lago, líder del grupo, y los demás miembros de la banda: Nahuel Piscitelli en guitarra y coros, Ignacio Marchesotti en percusión, Juan Matías Menchon en bajo, Matías Perroni en batería, y Ticky Mago en piano. 

Sonó Terminales y el público arrancó a cantar desde el primer acorde. “Esto es de ustedes loco, ¡dale!”, gritó Francisco. Siguieron Laburar y Piel de cocodrilo, del disco Desde adentro. “Gracias por venir”, dijo el cantante mientras de fondo se escuchaba el canto de “¡vamos Cruzando el Charco, vamos Cruzando!” proveniente de los fans. 

“Que alegría, hace muchísimo no nos veíamos”, agregó. “La primera vez que tocamos acá presentamos el disco A Mil y hoy lo despedimos con una canción de ese disco que dice así”, dijo y empezó a sonar Balas de magia, seguida de Conformarse. Para la canción de después, Cambiando de color, Lago animó a todos a prender los flashes de los celulares. “Si lo quieren prender todos, ¡se va todo a la mierda!”, expresó. 

La banda tocó Frente al Río, canción que, confesaron, no tocan seguido. Casi al final de la misma, Ticky rapeó a dúo con Francisco, llevándose todas las miradas y aplausos. Continuaron con Mi partida, tema del próximo disco, acompañada por un juego de luces multicolores. 

CEC contó con varios invitados a lo largo de la noche. “Quiero pedir un muy fuerte aplauso para Sergio Poli, de Los Redonditos de Ricota”, dijo el líder de la banda mientras presentaba al violinista, quien tocó Inmortal con el grupo. Chirola, cantante de Kchiporros, subió al escenario a cantar Encontrar; Federico Sanfilippo, guitarrista de Lacandona, a tocar La tercera en discordia; y Celeste Serine, a cantar a dúo con Francisco Hablándole a mi sombra.

“No es nada fácil para nosotros tocar en lugares como estos, grandísimos, lejos de casa, y que venga toda esta gente” comentó el cantautor luego de que sonara Gardel, y agregó: “Así que muchísimas gracias a todos, un aplauso para ustedes”. Cuando iba a tocar Tu nombre, le habló directo a quienes habían ido por primera vez a verlos. “Si la están pasando bien, tienen que venir por segunda, tercera y así sucesivamente, de eso se trata”, mencionó. 

Uno de los momentos más movilzantes de la noche sucedió cuando, durante la misma canción, Francisco Lago cantó el estribillo con un pañuelo verde al hombro. “Dale nena, dame un poco más, solo vos sabés como alcanzar. Y yo voy sintiendo la emoción que me da tenerte acá”, entonó, y miles de pañuelos verdes brotaron desde el público. Nahuel Piscitelli alzó luego el pañuelo y no se calló sus palabras: “Por la propia voluntad, por la propia decisión, y sobre todo por la empatía, por poder convivir los unos con los otros sin pisarnos los derechos. ¡Por más derechos para todos! Aguante ustedes loco”.

El cantante principal se quedó solo con su guitarra en el escenario para cantar Lo nuestro tiene magia. “Esta parte es más tranquila, pero no por eso más aburrida”, señaló. 
El espíritu mundialista invadía al público: todos juntos comenzaron a entonar el himno nacional, seguidos por Piscitelli en la guitarra. Lago volvió al escenario a cantar Un disparo y Perdonar

Los fanáticos pedían fervientemente Zurda de cristal desde el comienzo del show. Francisco salió a escena con la camiseta del diez. Había llegado el momento: “Quiero comprender qué es lo que pasa por tu piel cada mañana. Volver al ayer, que no te vayas hoy Lionel”. Desde el público se asomaban una bandera de Argentina gigante, personas subidas a los hombros de otros, celulares, y voces eufóricas que le cantaban a la selección. Acto seguido, se armaron pogos que saltaban al compás de “Veni vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, y de la mano de Lio Messi toda la vuelta vamos a dar”, y el típico “el que no salta es un inglés”

Sonó luego Volver a Nacer. “¡Los quiero escuchar a todos loco!”, gritó el cantante. El baile fue la canción que inició el bloque cumbiero de la noche, seguida de Luna maleante y Sobra la esquina. “Buenos Aires, con las manos en el aire”, exclamó Francisco, mientras realizaba un cover de Pibe Cantina, de Yerba Brava, que dio pie a Sobran Caravanas.

Lago agradeció la posibilidad que el grupo está teniendo de poder viajar. “Las canciones están recorriendo cada vez más kilómetros, les agradecemos a todos por darnos una mano en difundirnos, la mejor manera de llegar a todos es el boca en boca”, expresó, a lo que el guitarrista agregó: “Esto lo hacemos porque nunca nos vamos a olvidar del primer día”. Así presentó Libertad

Pogos, banderas y remeras reboleadas por los aires se vieron en Adonde están y en A mil. El público coreó las letras siempre, de principio a fin. “Esta canción se la queremos dedicar a todos nuestros padres, los que ya no los tenemos y los que todavía los tienen. Esto es para ellos”, dijo el líder del grupo para presentar Viejo, canción con la que cerraron el show. 

“Gracias a la familia, a los amigos que siempre están, a todos ustedes, amigos, que sin ustedes esto no existiría ni sería nada. De corazón, gracias”, exclamó emocionado Piscitelli. “¡Esperamos que hayan disfrutado y que sea una linda despedida de A Mil!”, dijo Francisco Lago

Cruzando el Charco se presentará el 6 de julio en Auditorio Sur con Kapanga y el 21 en el Centro Cultural San Isidro, además de una gira que realizarán por Neuquén, Bahía Blanca, Montevideo y Rosario

¡Vuelve la máquina de Rock platense!

La Cumparsita arranca el 2018 en Niceto Club el sábado 25 de agosto.

Se acaba la espera, la banda que fundó y lidera Emiliano "El fino" Santillán vuelve a los escenarios, ya hay fecha y lugar. Tal como lo adelantaran en Delicias de un charlatán,de Vorterix, donde le dieron la primicia a Dany Jimenez, el 25 de agosto La Cumparsita toca en Niceto Club.

A principios de mayo dieron la sorpresa y presentaron "Reina", una nueva canción:


Con 16 años en el circuito y luego de llenar el 5to Atenas de su historia, La Cumparsita cerró el 2017 con un espléndido show en el Teatro Flores.

La banda nacida en el 2001, editó su primera placa en 2004 llamada "Todo en la estación" y en 2005 tocan en el Atenas por primera vez, ante tres mil personas. Un año más tarde participan del Chascomús Rock y es convocada para presentarse en el festival anual de la Ciudad de La Plata. El 2006 los encuentra tocando en el Cosquín Rock. En 2007 vuelven a participar del festival anual en la Plaza Moreno de su ciudad. El segundo disco "El misterio de lo sencillo" llega en 2010.

El tercer disco (doble, grabado en Panda) "Máquina de sentimientos contra el viento", sale en 2016 y es presentado en septiembre de ese año en el micro stadio Atenas, nuevamente a sala llena. En noviembre llega el turno del C.C.Konex y cierran el año tocando nuevamente en el aniversario de la Ciudad de La Plata.

En 2017 los encontró tocando a sala llena en su doblete de La Trastienda y en el teatro Greison de Monte Grande. En agosto tocan por quinta vez en el mítico Atenas de LaPlata. El Teatro Flores los albergó en dos ocasiones.



20 jun. 2018

El Bordo arranca con los festejos de sus 20 años regresando a Florencio Varela

El Bordo festeja sus 20 años presentándose en Reina’s Rock de Florencio Varela el sábado 30 de Junio
¡El Bordo arranca con los festejos de sus 20 años regresando a Florencio Varela! 

Sábado 30.06 | Reina's Rock (Av. Eva Perón 3555)


Un fin de semana con todo el agite del Rock

El Rock no para, el Rock sigue y este fin de semana el recorrido arranca en Zona Sur con las presentaciones de La Furia de Petruza junto a Sin Receta en Bar Mutar, Avellaneda.
 Piti Fernandez continua con su gira unipersonal y llega con su material solista al Centro Cultural San Isidro
 Volvemos a Zona Sur para la presentación del Reggae Combativo de C4 en Monte Grande...
La Farsa del Dr. Berretin por primera vez en The Roxy, en el marco de la presentación Oficial de su primer disco de estudio...
La Tienda del Chaman vuelve a Makena, en su último show antes de la presentación de su nuevo disco, no estarán solos, la noche sera secundada por Capitán Cactus
 Los Perez García se presentan en Quilmes junto a Parientes para copar Club Tucuman
Cerramos el recorrido del Finde con "Parapipou & Amigos", un show que promete ser único lleno de invitados especiales y sorpresas.

19 jun. 2018

La Chancha Muda en Uniclub

La Chancha Muda 
Sábado 30 de Junio | 23:30 hs | Uniclub
Guardia Vieja 3360

Son días extraños. De alucinación. 
Huele a podrido. Mal parido. Bien jodido y asquerosamente oprimido. 
Se hace vital otra velada. De larga noche. Jolgorio del cacerío alzado. 
La sangre que chorrea y se subasta. La libertad se agota. 
Arden las entrañas del volcán. 
En la profunda medianoche, ahí, cuando suceden las cosas. Rodeados por cartuchos de dinamita, se encarnarán una vez más las Sinfonías Libertarias. 
Arrasará con todo la estampida. 
Para descubrir todo lo que se expande detrás de toda la mierda que nos montaron alrededor. 

Estamos todxs invitados a los suburbios del Abasto.

La leyenda del under: Don Lunfardo y el Señor Otario


Don Lunfardo y el Señor Otario deliró la noche del sábado junto a toda la indiada en Mileño, en el marco de la presentación del tan ansiado nuevo álbum, Siestas en la cima.
Por: Dani Ledesma / Fotos: Flor Nieves

Fuera del local bailable platense la temperatura era muy baja, pero eso no freno a nadie, muchxs ya estaban previando para completar el doblete -el viernes fue la primera de las dos fechas- de Fuego en las montañas y Agua en la ciudad. Adentro se iba llenando, algunxs buscaban resguardarse del frío, mientras que otrxs entraron temprano al predio para poder conseguir un rescatate, una especie de souvenir que va cambiando de formato y regalan en todos sus recitales con sus respectivas fechas impresas, algunos tienen poemas, otros imágenes. En esta ocasión eran las letras de las canciones del nuevo CD- que entregan una vez que te cortan la entrada.

Lo cierto es que pasada la 1:30 de la madrugada se apagaron las luces, el público restante entro a las apuradas -sorteando la suerte del control de prevención- cuando empezaron a sonar los primeros acordes de Tan Gil como el destino, el sencillo perteneciente a Siestas en la cima, que había sido adelantado en navidad de 2015. Siguió, a todo ritmo, Parkavioleta para bautizar a todxs lxs presentes en una gran fiesta espiritual. "Negro es el ritmo de la rebelión. No está sordo el que no quiere oír, es más sordo el que sigue escuchando", profesaba con fervor el Chino Angeleri al hacer Negros.

Para el momento de Rambo es gay, todo el público estaba ya bastante extasiado. Mientras tanto, por allá a lo lejos, se podía leer un cartel que decía "Macri go home", haciendo obvia referencia a la canción que describe a los yanquis. La oscuridad volvió a tomar el rol protagonista de la noche con Canción paracaídas, para luego bajar y sumergirse en una suma intimidad con Buenos Aires New York. Fueron Yazco, la primera canción que se conoció allá por el 2011 en La Plata, y Fuego en las montañas las encargadas de darle el cierre a la primera parte de la velada.

El parate fue crucial para que todxs fueran a la barra para escabiar, recomponerse y seguir agitando. Se sabía que aún restaba mucha de la magia que Don Lunfardo sabe dar. La canción que lleva el nombre del reciente álbum, que se hizo desear más de 6 años, fue la que abrió la segunda parte del show. Llegó el turno de uno de los momentos más especiales de la noche en paralelo con los primeros tintes de Neblinas. Una gran sorpresa en ambas fechas fue el regreso de Caracol a los bailes sakados

Una secuencia que se debe haber inmortalizado en la retina de más de unx de lxs presentes fue que al momento de sonar Respirar es lo de menos se armó una especie de "pañuelazo" improvisado por parte de las pibas del público que se encontraban -algunas- subidas a los hombres, haciendo referencia al apoyo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito que ya obtuvo media sanción y debe ser debatido en la cámara alta de Senadores. El final de la noche fue llegando después de las 4 AM con el trío power de CK, Paolo Marquerni y el tan esperado y descontrolado Pogo.

Cuando se afirma, a tan liviana voz, que el rock está muerto, da a pensar que nunca escucharon, y mucho menos vieron, a los Lunfardos hacer de las suyas. Como dicen por ahí, es el secreto mejor guardado. Es que es así, la mística que desprenden es única: partiendo desde el arte de sus flyers, los rescatate y cds -de la mano de Dana Noche-  como toda la puesta en escena y la fusión de los estilos musicales que interpretan. Don Lunfardo es psicodelia pura, es una invitación permanente a jugar con la distorsión del sonido y las luces del escenario. Te saben llevar a lugares inimaginados.

Ellos van a llevar Siestas en la cima, y todo su material discográfico, al ex Salón Rock Sur (Pompeya) el próximo sábado 11 de agosto.

Cielo Razzo #25AñosCRZZ en Auditorio Oeste

Después del sensacional éxito de su show en el Luna Park Cielo Razzo continúa celebrando sus 25 años de carrera. Su agenda 2018 no se detiene y el sábado 23 de junio vuelve a Auditorio Oeste de Haedo. Una noche que promete ser para el recuerdo.
El presente de Cielo Razzo se destaca por su madurez artística, manifestada en sus grandes performances en vivo y en su último material discográfico. El nuevo trabajo de la banda saldrá del registro del show del Luna Park con un CD –DVD.

18 jun. 2018

Científicos del Palo en La Plata

CIENTÍFICOS DEL PALO
PRESENTA “JUSTICIALISTA” EN LA PLATA
Sábado 23.06  | 20hs | Guajira (Calle 40 e/ 4 y 5)
Científicos del Palo es un trío que fusiona el rock con elementos de otros géneros como el funk, el folklore y el reggae. Está integrado por “Pepo” San Martín en voz y guitarra, Carlos “Popete” Andere en bajo y Sebastián Quintanilla en batería. 

En sus 15 años de historia han editado seis discos: "Ante todo, buenas tardes" (2004), "Indigencia y distancia" (2007), "Gorilophrenia" (2010), "La Histeria Argentina" (2013), "El Maravilloso Mundo Animal" (2015) y "Justicialista" (2017).

A lo largo de su carrera la banda se ha presentado en algunos de los festivales más importantes del país (Pepsi Music, Cosquín Rock, Tecnópolis) y ha tocado en casi todos los recintos relevantes del circuito musical a lo largo de todo el país. 

El sello S-Music reeditó en 2017 todo su catálogo y su último disco, "Justicialista", agotó su primera tirada en tres meses, siendo repuesto en las disquerías a principios de 2018.

Este miércoles es bien Piñatero

De La Gran Piñata regresa a La Trastienda el próximo Miércoles 20 de junio, para continuar presentando “Canciones para los impacientes Vol.2”, EP adelanto del próximo disco que saldrá a luz en el mes de agosto de este año.

Luego de las inolvidables presentaciones del EP en los Auditorios Sur, Oeste y XLR San Miguel, donde el público demostró en cada aliento que esas tres canciones nuevas ya forman parte de sus días.

El 2018 comenzó en Rock en Baradero cerrando el escenario Spotify, una “Reina” repleta en el Teatro Flores junto a Bersuit Vergarabat y un recital para el recuerdo en la convención internacional “Tattoo Show” en La Rural.


15 jun. 2018

Amanecer de un día agitado


Crónica en primera persona de una maratón legislativa que hizo historia en materia de derechos: el día que se dio media sanción al proyecto de ley de Interrupción voluntaria del embarazo.
Por: Sari Odello / Fotos: Tamara Simón.

7:50 am.

Abrí los ojos ese miércoles y la luz ya entraba por las hendijas de la persiana de mi casa. Agarré el celular y me di cuenta de que me había quedado dormida 20 minutos. Miré el techo: “Es hoy. Es ahora”, dije en voz alta. La frase retumbó en el cuarto vacío y en mi cabeza durante todo el resto del día. Era 13 de junio de 2018 y en la Cámara de Diputados se iba a votar por primera vez la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Era el día de hacer historia.

El dictamen del plenario de la Comisión de Familia y Salud era un proyecto de ley completo, armónico con el resto del ordenamiento jurídico, con la Constitución Nacional y con los Tratados de Derechos Humanos. Más de 2 meses de exposiciones, 120 horas de argumentos, tanto para la legalización y despenalización, como en contra. Los hashtags abundaban. Los pañuelos verdes se empezaban a ver en las carteras de las damas y hasta en los bolsillos de los caballeros. En los chats sólo se enviaban corazones verdes. Nadie hablaba de otra cosa que no fuera este día. Y, finalmente, había llegado.

10:00 am.

El frio no amainaba. El dibujito de la historia de Instagram marcaba 11 grados, pero a ninguno nos importaba demasiado. Los mensajes empezaron a llegar desde temprano: grupos de amigos compartiendo el archivo que armó la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito de autocuidado, las compañeras armando la grilla de horarios para la vigilia, la familia dando ánimos desde lejos. Las primeras lágrimas brotaron en el tren, cuando me crucé con pibas con su uniforme de colegio y sus pañuelos verdes, y me pensé a mí misma a los 15: me recordé como una adolescente frustrada por su cuerpo y con prejuicios hacia otras mujeres. Escribí la primera frase del día: “que buena época para ser adolescente”

Camino a la oficina me estallaban los mensajes de amor, de cuidado y de fuerza, tres conceptos que se mantuvieron como bandera en cada una de las personas que fuimos al Congreso a respirar ese aire de liberación y hermandad que se formaba, protegiendo a quienes formaron parte de la marea verde, que no dejó de ir y venir durante casi 24 horas.

  Mi mochila reventaba de lo que llevaba dentro, cosa que le llamó la atención a mi jefe, que me dijo “¡Que mochila grande!”. “Hoy no duerme nadie”, le respondí con una sonrisa. Entre una cosa y la otra, se hicieron las once y media: arrancaba el debate.

11:30 am.

Tenía el Whatsapp web estaba abierto y sólo cambiaba de pestaña para poder ver las caras de los legisladores. Cantaron el himno y se sentaron en sus bancas. En el Congreso había quórum, en las calles cercanas había miles de personas empezando la jornada, y en mí escritorio había un mate recién hecho, un termo de agua y bizcochitos que había traído mí jefe. Del otro lado de los píxeles y de los pulsos eléctricos de mí computadora, estaban los pibes en un escenario parecido al mío: arrancaba el partido más importante de nuestra lucha.

11:32 am.

La pelota la sacó del medio Daniel Lipovetzky, diputado por el Pro: “No se trata de salvar las dos vidas, se trata de salvar miles de vidas”. El hombre que llevó adelante las más de 130 horas de exposiciones por 738 oradores que se dieron lugar durante dos meses, era el encargado de abrir la sesión, con su corbata verde y una sonrisa de oreja a oreja, como durante todo este tiempo.  Empezaban los nervios, empezábamos a charlar a la distancia con los que estábamos viendo y los que no podían y pedían “vayan diciendo que dicen”, mientras cumplían sus obligaciones lejos del canal de YouTube de la Cámara de Diputados, que transmitía en vivo la sesión. 

Empezaba el cosquilleo en los poros, el nudo en la panza y empezaba también a subir la adrenalina, y los neurotransmisores se me bloqueaban para recibir solamente información en relación a lo que estaba pasando a 42 kilómetros de mi trabajo. Virtualmente, estaba en 3 grupos de Whatsapp, comentado cada idea, puteando cada pavada que se decía y festejando cada argumento a favor de la legalización del aborto como si fuera un gol de chilena. Recién arrancaba el día y se me iba llenando el teléfono de fotos de las actividades que sucedían a lo largo de Callao, cerca del escenario de la Campaña.

12:30 pm.

La primera puteada de la jornada fue para el diputado Nicolas Massot, que con un argumento nefasto sobre lo que es y lo que no es revolucionario, apeló a la falacia de que si las muertes se van a seguir sucediendo, deroguemos el Código Penal porque los delitos seguirán sucediendo. Mis dedos sobrevolaban el teclado de la bronca y de la indignación, acompañada por el caps lock que se utiliza para gritar en tiempos de millenialismo posmoderno. Recibía las mismas emociones de los pibes, hasta incluso llegábamos a decir lo mismo al mismo tiempo. De repente, ya no estaba sola en mi escritorio escuchando cómo se debatía el futuro de las pibas: sentía la energía de 20 personas que estábamos en la misma frecuencia.

14:06 pm.

La palabra la tenía Victoria Donda, diputada por Libres del Sur, una de las caras más visibles del debate y de estos meses donde el tema estuvo en la boca de todos. Yo no tenía hambre, el mate estaba frio, pero no importaba: no podía despegarme de escuchar cada palabra, de comentar cada sensación, de leer Twitter, de publicar en Facebook. “Si defienden las dos vidas hay que defender también a los hijos de los violadores, pero nadie se animó a defender eso. Porque no defienden la vida, defienden el status quo", disparó y se ganó mis aplausos desde la oficina. En Capital, Rivadavia a la altura de Callao estaba abarrotada de gente y quienes estaban ahí ya no tenían señal. “No nos paran más”, me escribió una amiga. Otra vez, me largué a llorar.

16:03 pm.

“¿A qué hora habla Olmedo? Asi veo si sale salamín y birra”, tiró Nico en el grupo. Arranca 10 minutos más tarde de lo pensado el show de Alfredo Olmedo, el diputado del piloto amarillo, que nos dejó frases tan perversas como ridículas: “hagamos un cementerio de fetos” y el famoso “disgusto sexual”, que vaya a saber uno qué significa. Las pibas ardían en puteadas, los pibes nos bajaban con chistes y memes. Era un partido muy importante para que los diputados estén diciendo estas forradas, no comprendía el juego político que se estaba sucediendo.  

17:42 pm.

Apretaba F5 al Drive colaborativo que creó Economía Feminista para ir contabilizando los votos. Se ganaba, se perdía, había empate. Los nervios de punta, las uñas comidas, los pies congelados, los dientes apretados. Hablaba Leo Grosso, militante del Movimiento Evita, quien recordó a las Madres y a las Abuelas, a las compañeras piqueteras, a Micaela García, a Diana Sacayán y a Lohana Berkis (víctimas de la violencia machista), como símbolos de la lucha feminista.

Agarré el teléfono y le escribí un mensaje a mi mamá. Mi vieja, hija única de un matrimonio convencional y tradicional del interior de la provincia de Buenos Aires, católica practicante, de pensamiento muchas veces de derecha y muchas veces antipopular. Siempre sentí haberla defraudado con mi militancia en el peronismo (a pesar de que siempre que se lo pregunto, me dice que no), y ese día era todo sentir, así que le dije que me iba al Congreso a juntarme con las compañeras, y que iba porque quería estar ahí, porque si algún día estoy embarazada y decido no estarlo más, quiero poder hacerlo y no morir o ir presa por eso, ni yo ni ninguna piba. Aparecen dos tildes azules casi al instante, pero su respuesta llega 3 minutos después: “¡¡¡Pelotuda me haces llorar!!! ¡Sé libre y siempre tenés que estar segura de tus convicciones! ¡Te quiero!, ¡Vamos para adelante!”. Me levanté de mi escritorio, me encerré en el baño y le dí pase libre a las lágrimas, al hipo, a la respiración cortada; pero, sobre todo, al nudo de la garganta que se liberaba mientras el aire salía de mis pulmones agitados, liberados.

Salí del baño; escribí con fibrón indeleble el nombre de mi amiga Karina en el brazo izquierdo, el de mi amiga Cintia en el brazo derecho, y sus teléfonos; me puse 2 remeras más; cargué agua en mi termo y salí de la oficina para, por fin, unirme a la marea verde que ya contabilizaba 500.000 personas a esa hora. Era el día. Había que ir.

19:30 pm.

Me encontré con Drula, amiga y compañera, en Pueyrredón de la línea B. “¡Se va a caer!” le grité desde lejos. Nos abrazamos, reímos, nos subimos al subte, nos pintamos los labios de violenta y charlamos de como venía la votación. Era obvio donde teníamos que bajar: donde bajaban todos.

El centro porteño entre Rivadavia, 9 de Julio, Callao y Rivadavia estaba tomado por pibes y pibas que deambulaban sonrientes, abrigados, sacando selfies, mandando audios. La multitud daba calor y refugio a aquellos que quizás iban solos y se encontraban de casualidad: ese fue mi caso con muchas personas que no esperaba ver, pero que nos fundimos en abrazos y risas. Tardamos 20 minutos en recorrer las cuatro cuadras que nos separaban de la carpa del Frente de Mujeres Evita, a causa de performances que se sucedían en las esquinas, sin previo aviso. Nadie empujaba, nadie protestaba, nadie se enojaba: todos sonreíamos, todos respondíamos los gritos de “¡Poder Popular!”, aplaudíamos, festejábamos. Festejábamos estar vivos, festejábamos estar y ser la misma lucha, festejábamos haber penetrado en las puertas del inmenso edificio del Congreso y visibilizar eso que antes no se decía: queremos tener derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, de una vez y para siempre.

21:30 pm.

Tomábamos mate emponchadas al lado de un camioncito que vendía patys. Llenas de glitter y de ansiedad. La señal había muerto y la pantalla con los parlantes que transmitía la sesión había quedado a 3 cuadras. Se habían armado pequeños aquelarres y las fuerzas políticas convivían como nunca antes. La columna de gente llegaba hasta la 9 de Julio y las vallas que daban a la plaza habían sido vencidas para que pibes y pibas hicieran malabares, tomaran un birra y armaran sus carpas para pasar la noche. Nadie se iba: “nos quedamos acá hasta que salga; y si no sale, nos quedamos hasta que dejemos de llorar y esos hijos de yuta salgan para putearlos”, me dijo una compañera.

En el debate, había hablado Gioja (actual presidente del Partido Justicialista), quien votaba en contra (y recibió más de una puteada de las compañeras) y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda), quien sentenció “la marea verde se ha convertido en un verdadero tsunami gracias a la juventud”.  Pero la exposición más ridícula de la jornada la llevó adelante la legisladora Estela Regidor Belldone, quien comparó a una mujer embarazado con una perra que tendrá cachorros: “no la hacemos abortar, buscamos quien quiera los perritos”. Mi teléfono estaba muerto, por lo que me enteré de estas barbaridades 3 horas después. Nada importaba en ese momento: tuve la certeza, en cada poro de mi piel, que la Revolución Feminista es inminente. Y estábamos ahí, haciendo la historia.

00:30 am.

Después de comer el guiso que estaba previsto, el sueño empezó a jugarme en contra. Muchas compañeras y amigas que se habían unido empezaban la retirada, con algo de pena por no aguantar toda la noche. Miré mi reloj y pensé que quizás era mejor volver a casa, descansar unas horas y luego regresar para la votación. Miré la lista de oradores y pregunté quien estaba hablando: había una hora y media de retraso entre la lista y lo que estaba pasando. Avisé a mis compañeras y me propuse como pie para esas horas. Llegué a casa con culpa por no aguantar, con mil mensajes que leer, con 20 fotos que me pasaban y con la panza hecha una montaña rusa. Abrí la puerta y puse YouTube: estaba hablando Ana Clara Carrizo, diputada por Evolución Radical, quien votaba a favor de la ley. Me desmaquillé y me metí a dormir, frente a los reclamos de mi gata por no haber estado en todo el día. Dejé el teléfono en sonido alto y puse la alarma a las 4:30 am: “la alarma sonará en 3 horas y media”, leí en la pantalla. Me tapé y, después de casi 2 años, recé: “por favor, Gauchito, que se apruebe la media sanción”. 

4:30 am.

Me desperté y, automáticamente agarré el teléfono y escribí: “¿qué onda?” a mi compañera que estaba en el Congreso. “Tranqui amiga, se vota a las 7 am, así que venite cerca de esa hora”. Pensé en volver a dormir y me desengañé casi al instante: tenía que estar allá. Volvía a poner la sesión y estaba exponiendo Mario Arce, diputado por la UCR de Formosa. Cargué el termo, me abrigué y salí. Veía la noche en el 26 desde el Bajo Flores. Pensaba en la posibilidad de que saliera la media sanción. Pensaba en lo importante que es para nuestra sociedad poder darle a las mujeres y a las personas gestantes la posibilidad de interrumpir una maternidad no deseada, un proceso biológico que sucede en sus cuerpos y que nadie más tiene potestad sobre eso. Pensé en Fete (el bebé que está siendo cocinado en la panza de mi amiga Bel y que le decimos así a modo de amor-broma), en Alma, en Margarita y en todas las niñas que conozco, que vienen con una conciencia de sus cuerpos increíblemente más aguda de lo que tuvimos nosotras, sus madres y tías. Puse música en el teléfono y me di cuenta de qué día era: 90 años atrás en Rosario, nacía Ernesto Che Guevara Lynch. Toqué el timbre y me bajé, a casi 10 cuadras de mis compañeras y caminé rodeada de mujeres que, como yo, volvían al lugar con nuevas provisiones y con nuevas energías, sabiendo que nacimos para vencer y no para ser vencidas.

6:30 am.

Con frio, pero abrazadas, dice el Pato, y nosotras lo llevamos a la práctica esa mañana más que nunca. Circulaban los mates, algunas se amontonaban para dormir acurrucadas y generar la mayor cantidad de calor posible. Eli y Gaby miraban la sesión con los escasos datos que quedaban en los planes móviles y un parlante bluetooth pegado a las orejas. Lucila De Ponti, diputada por el Movimiento Evita nos vino a saludar y a preparar para una posible derrota. El ánimo estaba empezando a caerse y las que se iban despertando se encontraban con el mal pálpito. Del otro lado de las vallas, sobre Solis, 3 camiones hidrantes y al menos 200 efectivos de la Policía Federal se preparaban para posibles disturbios. Estábamos todos atentos, y todos juntos.

8:30 am.

Tenía que volver a mi trabajo, por lo que emprendí el empalme de transportes subte-bondi-tren para llegar, con tristeza y caminando en sentido contrario de las personas que llegaban en mayor cantidad. Los que habían conseguido dormir, en la vereda, en una carpa o en el hall de algún edificio, empezaban a despertar y deambulaban en busca de café o de algo caliente para reanimar la sangre. Se iban apagando los pequeños fogones que se habían improvisado y el sol empezaba a asomarse tímidamente. Puse la radio y enganché a Graciela Camaño, del Frente Renovador, quien no sólo votaría a favor del proyecto, sino que también felicitó a los diputados del FIT por haber mantenido su promesa de campaña. Me quedé varios minutos con la boca abierta, comentando en el grupo de Whatsapp (que ya había empezado a arder otra vez): el feminismo está logrando ésto. Sonreí. Qué lindo es estar de este lado de la mecha.

8:50 am.

Ernesto Tenembaum anunciaba que los diputados del PJ de La Pampa, que estaban indecisos, votarán a favor del proyecto. Me largue a llorar en el colectivo a 2 cuadras de la Estación Villa del Parque. Empecé a escribir a mis compañeras. La dislexia se me notaba en cada una de mis huellas dactilares. Se sentía. La sangre empezó a acelerarse. Se venía el cierre del debate con la palabra de los presidentes de los bloques. Dejé el teléfono en el bolsillo y decidí escuchar solamente. El San Martin pasaba la General Paz y Agustín Rossi les pedía a los diputados que voten “como votaría por sus hijas, sus nietas y las hijas y nietas de ellos”. Un vendedor ambulante que pasa con una oferta imperdible de alfajores me preguntó si estaba bien, y le dije que sí: lloraba sin parar y mis manos temblaban. Necesitaba que ésto terminara cuanto antes.

9:21 am.

Hablaba Silvia Lospennato, a quien el presidente del bloque Pro, Mario Negri, se la cedió, para que ella tuviera la última palabra en nombre del partido. Fueron 14 minutos que resumieron casi todos los argumentos que veníamos dando cuando hablamos del aborto. Por la ventana del tren el segundo anillo del conurbano se notaba cada vez más, y yo sólo podía pensar en la libertad que estábamos conquistando. Silvia empezó a nombrar a las mujeres que llevaron esta lucha al Senado y todos los diputados aplaudieron, algunos de pie, otras entre lágrimas; recordó a mujeres que nos arrebató el machismo, nombró “La Sororas”, el colectivo interpartidario de mujeres, “unidas en nuestras diferencias, pero siempre a favor de las mujeres, a las mujeres en sus casas, a nuestras madres, a nuestras hijas: que el aborto sea legal, seguro y gratuito, que sea ley”, dijo con la voz quebrada y el puño en alto. Yo esquivaba gente sin ver en la estación de José C. Paz y me temblaban las piernas. Decidí esperar a que salga el tren de la estación antes de cruzar: “no sea cosa que me muera antes de que sea ley”.

9:50 am.

“Se va a votar en general el dictamen de mayoría de la Comisión de Legislación general y otras, recaído sobre el proyecto de ley interrupción voluntaria del embarazo” dijo Emilio Monzó, y yo no sentía nada más que las palabras rebotar en mis auriculares y mi corazón queriendo salirse de mi caja torácica. Me quedé petrificada en el medio del laberinto para cruzar las vías; la gente me empujaba y yo sólo sostenía mi teléfono y lo movía para poder tener buena señal de radio. Se me entumecieron los músculos y me costaba respirar: “no puedo estar teniendo un ataque de ansiedad ahora”. Resolví avanzar y cruzar la vía para poder escuchar del otro lado, sentada en la entrada a la estación.

Estaba en la mitad cuando Monzó dijo: "Bien, cerrado”. Sabía qué significaba. Cuando el Presidente de la Cámara de Diputados dice esa frase, quiere decir que se agotaron los 10 segundos de los diputados para votar, y que ya se realizó electrónicamente el conteo. Frené mi caminata, mirando al frente. No me acuerdo que vi, sólo me acuerdo lo que escuché: gritos y una voz que decía “131 votos fueron afirmativos, 123 negativos y hubo una sola abstención”. Empecé a gritar, sola, desquiciada, desequilibrada, feliz: “¡ABORTO LEGAL!¡ NO SE NOS MUERE NI UNA PIBA MAS! ¡SE VA A CAER!”. Terminé de cruzar las vías y me senté en el escalón de la estación de los trenes que van a Retiro. Guardé mi teléfono y me largué a llorar: pero esta vez, con una sonrisa grande, victoriosa.

10:00 am.

22 horas después de que arrancara el debate, no dejaba de recibir y de enviar audios gritando a los pibes, a mis compañeros, a mis compañeras, a mis amigas, a mi familia. Sonreía, lloraba, le gritaba al teléfono, volvía a llorar, volvía a reír. Sentía el sol en la cara y el frio en los dedos y en las mejillas mojadas, pero no me importaba. Empezaban a llegarme memes, mensajes de amor, fotos de lo que estaba pasando en el Congreso, en las reuniones de amigas, los trabajos donde se enteraban la noticia. Se respiraba felicidad, se respiraba libertad: estábamos cada vez más cerca de conquistar nuestro derecho al propio cuerpo, a nuestra propia soberanía, a nuestro propio deseo. 

Una frase resonó en muchas de las conversaciones: el patriarcado se está cayendo un poco más todos los días, cuando pensamos cómo nos vinculamos, cuando varones cuestionan sus privilegios, cuando las mujeres nos plantamos en la calle o en un bar o en una oficina para denunciar abusos y violencias. Bel y Fede, dos amigos, lo sintetizaron mejor que nadie: “El feminismo es lo mejor del mundo mundial, es lo único que tiene para ofrecer un nuevo proyecto de relacionarnos y de creer en algo”, “es lo único que da esperanza de cambio para todos; entiendo perfectamente que la revolución va a ser feminista o no va a ser, y me encanta”

Al final, el aborto dejará de ser visto como un privilegio de clase o como un signo de vergüenza y este día será recordado como el día que 1 millón de personas salieron a exigirles a sus representantes que pongan las cartas sobre la mesa y se hagan cargo de entregarnos los derechos por lo que tanto luchamos.

Al final, Pato, ese otro juego que querías jugar lo estamos armando de a poco. Lo bueno es que somos una banda. El éxito será eterno, será eterna la flor, el ser humano y, sobre todo, la verdad.

¡Aborto Legal en el Hospital y en cualquier Lugar!

¡Que sea ley!

13 jun. 2018

Semana mundialista con mucho rock

El jueves comienza el Mundial y todos los focos estarán allí. Mientras tanto, el rock seguirá su ruta y esta semana arrancará el viernes con Viejo Farol presentándose en Casa Rock (Palermo)...

Por otro lado, después de llenar Niceto, Todo Aparenta Normal se presentará en Santana Bar (Ramos Mejía), pero no estarán solos, los acompañarán Bukaro y Del Mismo Palo

Mientras tanto, en El Camino (Lomas del Mirador), Jauretche presentará temas nuevos y tampoco estarán a solas, tendrán la compañía de Alma Ombu y Los Últimos Habitantes

Ya entrado el sábado por la tarde, ojalá habiendo festejado la victoria argentina, Nagual visitará nuevamente Groove, pero esta vez para reeditar y revivir Guerrero, su segundo disco. En esta fecha estarán como invitados los amigos de Revancha

Al mismo tiempo, en Guajira (La Plata), Josefita contagiará su alegría y buena onda. Compartirán escenario con Rubina

Mientras tanto, Cruzando el Charco volverá a Vorterix (luego de llenarlo en mayo del año pasado) y tendrán la compañía de Kchiporros, banda paraguaya.

Durante todo el fin de semana, de viernes a domingo, La Beriso continuará festejando sus 20 años y por eso se presentará esos tres días en Auditorio Sur (Temperley).