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8 may. 2018

Nuestro sea el Rock


El Festival Nuestro celebró su cuarta edición reuniendo a diferentes bandas de rock y otros géneros el sábado 5 en Tecnópolis. Los nubarrones y el barro no inhibieron a las más de 20 mil personas que disfrutaron la jornada de la mano de La Beriso, Ratones Paranoicos, Eruca Sativa, El Bordo, El Kuelgue y muchos conjuntos musicales más.   
Por: Lucho Capristi / Fotos: Festival Nuestro

El festival atravesó esa medula de identidad que tanto caracteriza al rock argentino. Y no solo se pudo disfrutar de este género, sino que hubo espacio para el folklore, el reggae, el rap y el trap. Todas las expresiones pudieron tener su escenario propio gracias al abanico de propuestas tanto emergentes como reconocidas. La música no fue la única protagonista, sino que a lo largo de la tarde hubo diferentes representaciones de artistas de teatro, circo y shows de stand up, los cuales recalcaron aún más el sentido de pertenencia. 

Juegos, comida, risas, bebidas, tatuajes, serigrafía, peluquería, hasta un espacio digital y matero. Son algunas características y eventos que adornaron el festival. La buena recepción del público se pudo observar al recibir el primer recital de la tarde con Sol Pereyra, la cantante cordobesa, que repasó su cuarto disco estudio. Prendete fue financiado por sus fans, creado a partir de distintos estilos como el ska, los boleros, la cumbia y el rock en un rejunte heterogéneo y descontracturado. Más tarde la ex integrante de Los Cocineros tocó junto con Eruca Sativa, quienes espantaron el vértigo de la lluvia gracias a su performance de gran calidad. 

“Nos identificamos con el compañerismo y la honestidad entre nosotros”, comentó a Vecinos Brenda Martin, bajista de Eruca. Además dijo que el grupo “cambió”, pero como cambiar pertenece a la esencia de la banda siguen siendo los mismos. Mientras finalizaba comentando que está ansiosa por ir al recital de los Thundercat que tocarán el viernes 11 en el Teatro Vorterix, en los escenarios se preparaban: Emanero, Los Huayra y El Bordo.

“Sabemos lo duro que es pagar una entrada estos días y estamos muy felices de estar aca”, agradeció Ale Kurz, vocalista de El Bordo. Mientras la oscuridad caía más temprano que de costumbre, el escenario se iluminó y abrieron su show con En la vereda y otras canciones de su más reciente álbum El refugio. También presentaron en pantalla gigante el nuevo videoclip de Humano, que critica a la comunicación y a la tecnología al puro estilo de Black Mirror.  

Sin tiempos de pausas, arribó El Kuelgue desde el extremo izquierdo del predio, donde se encontraba el Escenario Churro. La mejor onda fue transmitida desde allí hacia todos lados, ya que las personas no paraban de bailar. “Para los que votaron el cambio y ahora no llegan a fin de mes, jodanse”, sentenció el cantante Julián Kartún mientras saltaba de alegría. Luego le reveló a Vecinos que el show de inflexión que les marcó el camino fue el primer Niceto.

La muchedumbre comenzó a emerger y a agruparse a los bordes del escenario, pues un ritual comenzaba: se venían los Ratones Paranoicos. En lo que pudo haber sido su último show, el cantante Juanse hizo un surtido variado de canciones como Juana de Arco, Rock del pedazo, Rock del gato y Sigue girando. Acompañando a la banda de los ‘80 estaba un trío de coros conformado por Las Boconas, quienes se destacaron en sus cánticos, al igual que el público fanático. Terminaron despidiéndose con Para siempre

Encarando el final del festival se asomó La Beriso, que convocaron a miles de personas y estas pudieron gozar por dos horas de los más de 20 temas reproducidos por la voz de Rolando Sartorio. También hicieron covers de Estadio Azteca y Los dinosaurios en piano. “Nosotros hemos hecho que las familias vuelvan a los recitales. Hoy la revolución es el respeto, no hay que tirar piedras, no hay que cortar las calles. Eso quedó en los ‘70 muchachos”, polemizó el cantante al despedirse. 


Para cerrar con broche de oro, se presentó Dancing Mood, que gracias a una propuesta artística pudo cautivar la muchedumbre que venía a ver a La Beriso, pero se quedo a bailar con los músicos. Pasada la media noche el ritmo contagioso de Nonpalidece finalizó el último tramo de la jornada. Sin dudas, el festival tuvo éxito, y dejó en claro que el rock es nuestro.

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