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14 may. 2018

La adolescencia hecha serie


Un potencial psicópata y una chica antisocial protagonizan The End of The F**ing World, una serie de Netflix fuera de lo convencional que busca hacernos sentir incómodos y muy encerrados. Estos jóvenes están trastornados, según lo impuesto, entonces utilizan los métodos de liberación más radicales para huir, de eso que no tienen idea. 
Por: Lucho Capristi

Granos, poca o nada de plata, obligaciones, construcción de identidad en base a una sociedad. Todas esas mierdas que aparecen en la adolescencia una vez que dejamos de ser infantes y empezamos a experimentar cambios a nivel físico, biológico, psicológico, social y sexual. Y salvo algunos privilegiados, por lo general suele ser una de las etapas más duras. The End of The F**ing World eleva esa sensación a la décima potencia y nos presenta personajes posiblemente realistas, pero que fueron sacados de un comic. Ventajas de estar en un universo gráfico, donde se puede hacer lo que se quiere aplicando toques de humor dramático.

El deber y el orden tienden a ser predecibles. En el caos hay más espontaneidad. Por esa razón James (Alex Lawther) y Alyssa (Jesica Barden) pueden animarse a tantos actos de rebeldía, mientras escapan de sus padres y del FBI. Como si fueran la reencarnación cómica de los famosos fugitivos Bonnie y Clyd, ambos, a pesar de ser muy diferentes, comparten el deseo de escapar y de no saber lo que quieren, pero de quererlo ya.

Por un lado, tenemos a un introvertido joven que mata animales en su tiempo libre y está desesperado por sentir algo. A su vez, lo acompaña una joven de 17 años que se siente atrapada, maldice para impresionar e inventa historias para que su mundo no sea aburrido. Juntos resolverán sus problemas con muchas peripecias en su camino y aunque no sean la respuesta, por lo menos son algo.

“El problema del posmodernismo es que reemplaza lo sentimental por nada, lo único que tienes son obras que saben que son estúpidas y no dicen nada con esa actitud”, comentaba en una entrevista el escritor (recomendado) David Foster Wallace. Y es la primera impresión que genera esta serie, pero además de ser entretenida tiene un mensaje. 

Esta dupla maneja monólogos interiores y, lejos de que sirvan para que la audiencia sepa lo que piensan, reflejan lo cotidiano, las luchas internas. No es una pura crítica al sistema porque si, sino que la pareja se comporta de esa forma ya que hay un agujero en sus vidas que les impide tener una concepción del mundo.       

El apartado técnico se destaca de manera sublime. Desde la fotografía sobresaturada, que es acorde con las escenas y la música, la cual contiene una excelente lista de canciones. Todas elegidas para describir de forma descarada una situación, con aires retro de los 60. Lucy Tcherniak y Jonathan Entiwistle dirigen la serie, lo cual es raro porque por lo general los episodios de la mayoría de las shows involucran muchxs más directorxs. Una característica que es homogénea y ayuda que cada capítulo tenga una duración de ente 15 y 20 minutos.

La historia creada por Charles Forsman logra ser atemporal y le saca la careta al prejuicio que tienen los adultos sobre la adolescencia. Según la revista Muy Interesante, en toda nuestra vida gastamos 2 años haciendo filas y 305 días llenando formularios para trabajos que no vamos a tener. Puede ser que el fin del mundo no sea mañana, pero teniendo en cuenta que la serie solo dura alrededor de 3 horas quizás verla resulte un tiempo bien invertido.  

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