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10 abr. 2018

Un Roma 2.0 presentó Lo que tenga que ser en San Justo


La banda emergente de San Martín volvió al oeste este sábado para presentar su nuevo material, Lo que tenga que ser, en La Cúpula bar.

Por: Tomás Izzi / Foto: Javier Rogoski (Roma en Uniclub)

Con cinco intensos años de historia, nuevo disco y una exposición cada vez mayor la banda rock-posthardcore integrada por los hermanos Sergio y Santiago Munich, Gonzalo Urich en el bajo y Leandro Coca en la batería parece estar en su mejor momento. 

Desde temprano, la presencia de tres bandas invitadas iba preparando el ambiente. Primero fue el turno de Fragmentox, seguido de Nemori y, por último, Hey Ya. Las bandas invitadas dieron tres presentaciones con un muy buen nivel general, mostrando una camaradería ejemplar entre ellos y haciendo comprobar, otra vez, que el under tiene mucho que ofrecer a nuestra escena musical.

Cerca de las 22 (aunque programado para las 21) y tras una breve intro, el telón se corrió para dar lugar al esperado show de Roma. El escenario comenzó a temblar con Que sea así, 2.0 y Lo que tenga que ser, mientras los fans presentes se acercaban tímidamente al pequeño escenario para poder estar cerca de la banda.

Luego de aquellos primeros temas, la banda retomaría sus orígenes con Tarde, La patada, Bla bla bla y El ojo del huracán, temas pertenecientes al primer y segundo disco. Luego volverían a los temas de Lo que tenga que ser con Un plan distinto, Necesito y Retrovisor, confirmando como la banda se enfocó en exprimir al máximo su último material de estudio.

Como si la noche no tuviera fin, y con una energía envidiable, Roma cerraría el concierto al palo con Más mentiras que otra cosa, Date cuenta y El Cantante, en un concierto en el que no dejaron de moverse ni un minuto. 

Sin embargo, lo que los músicos demostraban arriba del escenario, no se notaba tanto debajo de este. El público comenzó a soltarse en serio recién durante el tramo final del concierto, algo que durante los primeros temas habría sonado a una utopía. Posiblemente los puntos altos del público se dieron cuando Munich se tiraba con la gente, y sin dudas, cuando dos chicas se subieron al escenario durante Mas mentiras que otra cosa (bajando en forma de un mosh fallido). Se trató de un concierto que ameritaba todo, pero que se encontró a un público siempre a la expectativa, un tanto díscolo entre tema y tema. 

Sin dudas hay que remarcar el incansable papel de Sergio Munich, que demostró su gran calidad de frontman, que no solo mantuvo una energética performance durante todo el show, sino que hizo cantar, saltar y gritar a su gente. Sin dudas un concierto increíble que demostró el potente sonido y la calidad musical de esta banda que está dando de qué hablar con cada paso que da.

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