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27 abr. 2018

Jorge Drexler en la Noche de la Ciudad


El cantante uruguayo se presentó en la inauguración de la Feria del Libro con un recital gratis al aire libre. Repasó temas de distintas etapas de su carrera y deleitó al público con su música y su literatura en un show de dos horas.
Por: Cande Capelli / Fotos: Jorge Drexler

Drexler salió al escenario a eso de las 20:10 y abrió la noche con una versión a capela de Al otro lado del río. “Es un honor para mí que me hayan invitado a la inauguración de la Feria del Libro en Buenos Aires, y a representar a mi ciudad, a Montevideo, en esta noche tan bonita”, expresó ante las aproximadamente veinticinco mil personas presentes. 

Siguió con Transoceánica, Antes y Estalactitas, tema de su último disco, donde animó al público a sacar el adolescente interior dentro de cada uno y cantar el estribillo junto a él. Los treinta grados que hacían en el momento en la ciudad afectaban tanto a los fanáticos como a los que estaban arriba del escenario. “¿Qué tal llevan el calor?”, preguntó el cantautor, causando risas en el público. 


El show entró luego en un clima más calmo, más tranquilo. Tocó Asilo, canción que canta en su último disco con Mon Laferte, y el clásico Guitarra y vos. El cantante comenzó silbando la melodía acompañado por su guitarra. Quienes sabían silbar, lo siguieron. Después de varias rondas, empezó: “Que viva la ciencia, que viva la poesía”.


Está claro que Jorge Drexler es dueño de los corazones de todos los que lo siguen, pero esto se asentó aún más cuando el cantante recitó un poema que escribió, en forma de décimas, a nada más ni nada menos, que a la ciudad porteña:
Yo quiero tus aires buenos
Mi Buenos Aires querida
Quiero tu abrazo, tu herida
Tu alegría, tu veneno
Entregarme así de lleno
A corazón descubierto
Varar mi barco en tu puerto
Quedarme preso en tus redes
Mil noches contigo entre cuatro paredes
Y esta noche a cielo abierto.

Fue Joaquín Sabina quien desafió a Drexler a escribir el siguiente tema, Milonga del moro judío, en décimas. Fue Sabina, también, a quien el intérprete dedicó la canción Pongamos que hablo de Martínez.  

El uruguayo nunca toca en vivo las canciones tal cual como uno puede escucharlas en las plataformas digitales, como Spotify y Youtube; se las ingenia para crear nuevas versiones arriba del escenario. Así fue con Sea, que aunque la melodía y la métrica fueron respetadas, el público se desorientó al escuchar al cantante adelantar y modificar alguna que otra frase. 


Luego de La trama y el desenlace, llamó al escenario a un amigo del alma. “Forma parte de mi familia musical; hemos crecido juntos, nos hemos equivocado juntos, nos hemos divorciado juntos, nos hemos vuelto a casar juntos. Hemos llevado una vida en paralelo”, dijo al presentar a Kevin Johansen, con quien cantó No voy a ser yo


Siguió con Silencio y Telefonía. “Miren lo que es este lugar”, exclamó el cantautor. “Es una maravilla tocar aquí. ¡Gracias Buenos Aires! Nos vamos con una última canción basada en la ley de la conservación de la masa de la energía”. Fue así como presentó Todo se transforma.



A pedido de sus fanáticos, después de unos minutos, la banda volvió. El cantante y el público bailaron en la cueva al compás de la canción. En el medio del estribillo de La luna de Rasquí, se le escapó un estornudo, lo que generó, otra vez, risas en los espectadores. “¡Gracias Buenos Aires, te amo con todo mi corazón!”. Fue así como comenzó a despedirse Drexler. “Esto que me pasa aquí no me pasa en otros lados; siempre aprendo, siempre crezco. Gracias, hasta la próxima”, y comenzaron a sonar los últimos acordes que coronaron una falsa noche primaveral: “Para contarte canto, quiero que sepas cuánto me haces bien… me haces bien… me haces bien”

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