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5 nov. 2017

El capítulo de El Bordo en Auditorio Sur


La banda se presentó el sábado 4 de noviembre en Auditorio Sur para festejar los 10 años de Yacanto y seguir presentando El Refugio.
Por: Cande Cafiso / Fotografía: Micaela Aquino

La historia se escribe así: 10 años atrás, a 700 kilómetros de la provincia de Buenos Aires, un grupo de compañeros del secundario, y representantes de la generación del rock nacional del nuevo siglo, llamado El Bordo, daba a luz a su cuarto disco. 

En ese momento, Alejandro Kurz, uno de los padres de la criatura y voz, explicaba: “Con mucha variedad de estilos, diferentes temáticas y un concepto fuerte, sentimos la necesidad de hacer algo crudo y visceral. Yacanto es muy orgánico, el concepto y el orden de los temas apareció solo”. Por su parte, el bajista Pablo Spivak decía: “Yacanto representa mejor nuestro ADN musical. Es muy fiel a la música que siempre quisimos hacer”.

Es la localidad cordobesa perteneciente al Valle de Calamuchita la que le da el nombre al trabajo musical que, en 2007, deja en claro que hay una banda que se las trae con un sonido más pesado. Según explicó Ale a la Revista Soy Rock en ese mismo año, en las composiciones que lo integran está presente la idea de regresar a un lugar onírico donde poder rescatar la pureza de las cosas. 

Yacanto, para la banda, es el lugar ideal para ponerse a salvo del caos infernal. “Los perdidos” piensan igual, eso les pasa cada vez que van a un recital. 


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Noviembre 2017, zona sur del conurbano bonaerense, Temperley.

“Siempre es un placer volver a Auditorio Sur”, esboza Ale mientras sonríe con la guitarra en sus manos, y las luces encandilan al público presente. La banda -integrada además por Diego Kurz, Miguel Soifer, Pablo Spivak y Leandro Kohon- regresó a este mundo de locos para dar un show prolijo y cálido que fue viajando en el tiempo durante dos horas entre el décimo cumpleaños de Yacanto, algunos clásicos infaltables, y los primeros meses de vida de El Refugio.

El Regreso, El traje, Tipo Nuevo, La libertad y Vientos de locura conforman el prólogo de la noche y el próximo capítulo se sitúa en Seattle, Washington. El tinte grunge salpica al partido de Lomas de Zamora cuando suenan por los parlantes los primeros versos de Talk to me, un inédito de Nirvana, seguido de la interpretación que forma parte de El Refugio -en su versión castellana reversionada- y se recrea el espíritu del trío que lideraba Kurt Cobain


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Hace unos años el gran escritor y crítico de arte británico John Berger escribía un texto titulado “Contra la gran derrota de este mundo” donde planteaba la construcción de un mundo alternativo que rechace la imagen del mundo impuesto encontrando necesariamente otro nuevo horizonte y engrosaba la extensa lista, dentro del universo de la literatura, que reúne textos escritos hace años que aún mantienen -algunos por desgracia- su vigencia en el tiempo. 

En el arte, sucede lo mismo. Y en la discografía de El Bordo, también. Por eso antes de tocar El silencio del caos infernal, advierten: “en estos días que volvimos a ensayar Yacanto nos dimos cuenta que hay letras que no son actuales pero parecen escritas hoy”. 

En las letras todo se infiltra, lo que ven, lo que les pasa, los gustos musicales, “yo al menos trato de ir siempre a la raíz”, contestaba Ale en el suplemento cultural NO de Página 12 siete años atrás. Acerca de su presencia como grupo musical en las luchas sociales, Migue agregaba: “Quizás es generacional. Diez años atrás me enteraba de eventos a beneficio donde tocaba La Renga o los Caballeros, y me mandaba, entendiendo cómo era el contexto histórico de los ‘90, que generaba esas reacciones. Que ahora nos llamen a nosotros me llena de orgullo. Mientras no sea un bardo, apoyamos lo que nos parezca justo de la manera que sabemos: tocando. ¿Por qué no lo haríamos?”

Cada uno aporta desde su lugar, y los artistas -les pese o no- también comunican. Aunque no tenga el título, Ale admite en una entrevista para NosDigital en 2013: “Yo me siento un comunicador”. 

Fiel a su compromiso inalterable y constante de la lectura como práctica diaria, cree que hay que tomarse con responsabilidad el honor de que lo escuchen, mejorar las formas de comunicar y ser mejor escritor. Como Berger -laburando en encontrar las palabras correctas para explicar sensaciones- Ale busca, en el arte, las respuestas de este mundo. 


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El capítulo geográfico de Yacanto dice que la sismicidad de la región de Córdoba es frecuente y de intensidad baja con un silencio sísmico de terremotos medios a graves cada 30 años en áreas aleatorias. 

El ajetreo del tren Roca que se escucha a escasos metros, el movimiento en la avenida, la plaza, los bondis, la gran oferta cultural que abunda, los bares y restaurantes: Temperley nunca se queda quieto. 


Para los músicos, la noche invita a dar un Paseo Lunar de la mano de Mi alma ve, Quiero ver, Corazones olvidados, Cansado de ser, Soñando despierto y Dejar caer el sol y “cantar con el público es un Tesoro”. En un rinconcito de este país hay una fiesta, un (el) Grito unánime, una verdadera Noche Extraña donde el índice de sismicidad se eleva más que en la cuna del fernet: acá están Los perdidos que mientras poguean, el rock y la locura los une y escriben el título de la jornada musical: de la mano de El Bordo, Auditorio tiembla.

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