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30 jun. 2017

Desinhibidos: La Vida es Sueño

Estoy en las antípodas de aquellos que son auto referenciales. El periodista no es el protagonista salvo que la ocasión lo amerite y ésto aporte al relato. Esta vez intenté correrme del lápiz pero no lo pude evitar. A la hora de sentarme a escribir sobre ese Sábado 17 de Junio que disfruté en el barrio del Abasto, me ví con 15 años leyendo frente a mi profesor de literatura el soliloquio más famoso del drama español: “¿Qué es la vida? un frenesí, ¿qué es la vida? una ilusión, una sombra una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Y ahí comprendí: aunque no lo parezca y suene falopa, en algún lugar, Pedro Calderon de la Barca y Desinhibidos tienen algo en común. 

por Cande Cafiso | fotos Danu Reatto

El tema que inauguró la hermosa velada, “Mi Espera”, fue el mismo que abre Consecuencias -la obra más reciente de la banda que demuestra un gran crecimiento musical; “un disco que llevó mucho tiempo y sacrificio”- y pasadas las 21 horas en Uniclub no cabía un alfiler. Abundaban los amigos, los abrazos, la buena energía, la conmoción, la familia y sobre todo el amor: todos estaban admirando a aquellos músicos que una vez más, cumplían un sueño. 
"La Vida es Sueño" es una obra de teatro estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco; el tema central es la libertad del ser humano para configurar su vida sin dejarse llevar por lo ajeno. Desinhibidos nació 373 años después pero esa premisa se mantiene vigente: no hay nadie que les diga lo que tienen que hacer y es ahí donde se gesta la magia de la elección de la independencia y la autogestión. Y eso, en el escenario, se nota. 
La lista fue un vaivén de sentimientos -de la felicidad al recuerdo- y de saltos atemporales. Todos tuvieron su lugar, desde los temas del último fruto, “La Tentación”, “El Tiempo Me Ganó”, “El Frío”, “Cicatriz”, “Te Recuerdo”, “Contradicciones”, “Nuestro Juego”, “El Ruido del Silencio” y “Ultimo Adiós” hasta los más viejos, “Reino Rosa”, “Nunca Más”, “Sin Deskanso” -un regalo para aquellos fieles seguidores- pero especialmente reversionados para la ocasión. 

En cada acorde y en cada letra se nota que éstos ocho no encuentran en otro lado tanta felicidad. A veces, ésta no proviene solamente del mundo espiritual sino que tiene que ver con dimensiones y relaciones más terrenales. Para algunos la amistad es un elemento fundamental para contribuir a la misma. Ese sábado, esta teoría se ejemplificó en el escenario: a la fiesta se sumaron El Viejo de La Perra que los Parió, Lucho Katz de Pampa Yakuza, Beto Grammatico de Salta la Banca -bastión fundamental del nuevo disco- y Álvaro Vara de Inmerso. Desinhibidos tiene la suerte de saber que ellos siempre allí estarán.

Una banda independiente que sigue creciendo de a poquito y seguirá apostando al futuro y afrontando consecuencias en los escenarios regalando canciones con sentido. Agradeciendo siempre a aquellos que contribuyen y aguantan; las palabras del cierre de la jornada estuvieron a cargo del encargado de darle voz a la lírica, Martín Ramos: “Sigan sus sueños porque es para lo único que vale la pena la vida”. Calderón de la Barca también está de acuerdo, si al fin y al cabo, la vida es sueño.

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