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8 ago. 2016

¡Para la mano!

Desabastecimiento, corridas bancarias, inflación, baja de reservas, especulación de los fijadores de precios, la mano ausente del estado. Bienvenidos al cambio más anunciado y precipitado de la historia. No, no vamos a salir con la perorata que reza “te lo dijimos”, “lo escuchaste en campaña”, o “el otro candidato te lo dijo en el debate”. No, esta publicación apunta a concientizar sobre el otro punto que surge a partir de la situación actual.
por Lionel Escobar

Manifestación encabezada por organizaciones sociales.
Plaza de Mayo. Foto: DyN / TONY GOMEZ
Muchos ligeramente piden, enfatizan sin medir palabra alguna, un nuevo 2001. Como expresión de deseo vociferan una nueva pueblada, símil crisis neoliberal de fin de siglo pasado, y no, no queremos un nuevo 2001. No queremos llegar al punto de ver nuestro pueblo devastado nuevamente, sin rumbo, sufriendo la opresión y desigualdad de la mano de la actual Jefatura de Estado con medidas económicas del sello de Martínez de Hoz. 

La muerte de las ideas se expresaba en ese cántico de época “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, el fin de la política se expresaba en ese pedido de Estado Anárquico. Bajo ningún punto de vista es la realidad de hoy en día, la salida sigue siendo política y social. Como sociedad no debemos permitir la falta de organización y de discusión que orienten, confluyan, reconfiguren la participación hacia nuevas formas de expresión, no perder la fuerza política que se desprende en cada acción ciudadana y ahí radica la diferencia conceptual con la Crisis de fin de siglo pasado donde el poder político se encontraba debilitado, ninguneado, viciado de individualismos y lucros de empresa, sin ideas ante un Pueblo cansado, descreído e incluso desilusionado de tantos años de prensa negativa sobre “La Política”. 

No debemos tomar palabras a la ligera, tener siempre presente la historia reciente de nuestro país, de nuestras familias, recorrer las barriadas y hablar con los vecinos si es necesario. Redescubrirnos en nuestro pasado, realizar ese ejercicio para estar lejos de esa realidad que, aunque las decisiones políticas- económicas de la actualidad sean reminiscencias de esa etapa oscura, lejos está de volver a repetirse a ese nivel gracias a la consciencia colectiva, popular y política que tiene el pueblo.

Así como la organización vence al tiempo, sólo el pueblo organizado salvará al pueblo.

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