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1 jul. 2016

Que no te coma la pantalla

Hay otra Argentina, la que no sale en los zócalos de los medios televisivos oligopólicos, la que no se expresa entre tintas de matutinos de tirada nacional, la que no es erigida en estatuas sobre la costanera. Hay otro país, el que no invade las pantallas de televisión y mucho menos en publicidades de celulares y dispositivos móviles, aquel país que no te recomienda el “Smartphone”. 
por Lionel Escobar

Hay un país que se vive en lo cotidiano, en el día a día, en las escuelas, universidades, en los ámbitos laborales y nucleadores de organización sindical o social. Espacios de expresión cultural hoy en día perseguidos o ninguneados. Pequeñas ventanas de ese país que no se refleja en los mass media y se encuentra mucho más cerca, es más palpable de lo que muchos puedan llegar a imaginarse, es cuestión de husmear y sacarse todo tipo de inquietud. Explorar y descubrir la cantidad inmensa de medios alternativos que se encuentran aflorando en esta nueva etapa comunicacional del país da la pauta de la necesidad de transmitir hacia el afuera todo lo que acontece en las barriadas, en las escuelas; en las universidades; sindicatos; bares; clubes, centros culturales y el sin fin de espacios de expresión. Organizados en redes comunicacionales nos muestran todo aquello que los grandes medios callan en forma de omisión, nos otorgan esa mirada objetiva que, por intereses “ceocráticos”, los que dicen informar perdieron. Muchos de estos medios alternativos ya se encontraban ahí, latentes, luchando, alzando otra voz, todas las voces y hoy cobran fuerza ante una realidad que no se ve reflejada en el “Prime Time”, muchas de esas voces ya empiezan a ser victimas de persecución y/o censura.

Lo acontecido en la última semana de junio es un fiel reflejo de lo burdo del manejo de información y de cómo van cubriendo espaldas, auspiciantes y garantes de un poder político-económico. La falta de GNC atentando al laburante, las medidas aprobadas en un congreso dividido metiendo mano en la caja previsional llevando a las arcas del Estado a un camino sinuoso, de niebla y riscos, una reunión de gabinete donde se pone sobre la mesa la preocupación ante un fracaso deportivo… y una luz en este túnel, no, no es el de las inversiones del segundo semestre. ¡No!, el nieto 120, José Maulí Prato quien vivió uno de los tantos casos de sustracción, ocultación y falsificación de identidad en el marco del terrorismo de Estado. Seguramente habrán pantallazos, flashes, información sesgada, la suficiente para volver con la programación habitual de la pesada herencia, de la corruptela y de como la política es mala, fea, sucia sin importar su origen (Izquierdas o derechas). Porque ese es fin primordial de los grupos concentrados de poder, que lleguemos a desconfiar de todo lo que provenga de las organizaciones sociales. Derribar una de las máximas conquistas de los últimos años, la reconstrucción del entramado social a través de la política. Solo intentan reinstaurar ese ideario colectivo de “la política es corrupción”.

Que no te coma la pantalla, salí, explora. Hay otra realidad y no es la que te muestran a diario. 

Imagen de frymifoto en Flickr

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