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3 jul. 2015

La delgada línea entre ser gracioso y hacer el ridículo.

por Gonzalo Rodriguez

Ejercicio Teórico

¿Quién no tiene algún amigo o pariente que es el hazmerreir de las fiestas o reuniones, siempre con un chiste en la boca o un comentario gracioso? Hoy quiero reivindicar a ese tipo de gente y darles todo mi apoyo. 

Ante una tía moribunda o algún viejo “gagá” siempre la tristeza está latente pero este compañero (yo me siento parte de ustedes amigos) tiene que llevar una sonrisa y enmascarar su dolor con un chiste. 

Ejemplo 1: “El abuelo está más perdido que cangrejo en Bolivia”. 

Ejemplo 2: “Al tío se le entiende menos que a Darth Vader con megáfono”. 

Chascarrillos que son las delicias de los familiares, esa gente es importante en la familia o en un grupo de amigos… peeeeeeeeero, hay momentos donde las bromas están de más y son desubicadas. 

Durante el velorio de un familiar cercano cuando alguna persona (si es mayor mucho peor) se acerca y diga "lo siento", la respuesta no tiene que ser bajo ninguna medida "no, déjelo acostado", porque en ese momento está pasando la línea entre ser gracioso a ser un pelotudo importante. 

Otro ejemplo del mal uso del humor: 

Cuando alguna persona te presenta a su amigo, y por casualidad este te pregunta si conoces a la hermana, jamás le digas el primer día de conocerlo: "si, conozco a tu hermana es muy simpática, el otro día me conto un chiste y casi me caigo de la cama" aunque el chiste en si es gracioso y muy bien ubicado la persona que codifique lo que acabas de decir tiene el derecho (casi la obligación) de removerte varias piezas dentales a golpe de puño.

Desde mi humilde lugar quiero agradecer a aquellas personas que hacen del humor una forma de vida, desconfío mucho de la gente que hace humoradas precocinadas para parecer simpático y rescato a quienes en cualquier situación manejan a la perfección el arte de ser chispeante rozando la maldad, porque en si el ser humano es malo. ¡Oh, qué acaba de decir este hombre!

Reflexionemos, qué causa más risa, la caída estrepitosa de una mujer de unos 30 años que se levanta rápidamente maldiciendo a Dios y María santísima o la caída de una mujer mayor (para no decir "vieja") que parece que se desarma en la vereda y en su afán de recoger las frutas que "volaron" de su bolsa gatea en forma ridícula...


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