Bohemian Rhapsody ¿Tiene potencial?

Se estrenó una de las películas más esperadas durante décadas para cualquier amante de la música en general, que cuenta los inicios, desafíos y excesos de Freddy Mercury. Por Lucho Capristi


Queen. Cinco letras que catapultan a un sinfín de sensaciones para millones de personas y representan los años dorados de un rock creativo en su máxima expresión. A un tal director, Bryan Singer, se le ocurrió transportar todo ese legado a la pantalla grande. Freddie Mercury, el guitarrista Brian May, el baterista Roger Taylor y el bajista John Deacon deberán escalar al éxito y enfrentar las adversidades ¿Es una digna historia o es solo fantasía?

No seré una estrella de rock, seré una leyenda”, así lo afirma el personaje principal. En líneas generales la historia se centra en Mercury y sin dudas que el joven actor Rami Malek (Mr. Robot), pasa la prueba ya que es muy difícil interpretar a semejante estrella. Las tramas son variadas, pero se le dedica más tiempo a ciertos aspectos, como la creación de un álbum o la relación con el amor de su vida Mary Austin (Lucy Boynton), una química que tienen ambos actores en la vida real.

La película logra ser fiel en algunos aspectos. Estamos en 1968 donde el grupo Smile ya tocaba en bares y tenía sus seguidores del campus universitario. Los fundadores fueron Tim Staffell y Brian May, quien desde pequeño había ya había armado su propia guitarra, la “Red special” a partir de una mesa. Más tarde se le sumaria Roger Taylor y compartirían habitación en la Escuela de Arte Ealing de Londres. Pero tras la salida del vocalista principal, a la formula se sumó un fanático, Farrokh Bulsara, mejor conocido como Freddy “Fucking” Mercury.


Aquí comienza la odisea donde podemos ver una evolución de personaje, que desde 0 logra llegar a su clímax más alto. En cuanto al reparto, también hay excelentes actuaciones, pero se nota una prisa en la edición que solo quiere saltar a la siguiente escena y de esta manera se encuentran limitadas por el propio guión, escrito por Anthony McCarten (The Theory of Everything). De las pocas interacciones clave en la narrativa, es cuando el grupo se aleja del mundo para volver con una obra maestra: Bohemian Rhapsody. Peleas, gritos y revelaciones en medio de una invención orgánica, son aspectos cruciales para construir la identidad de la banda.

“Nadie escuchará una canción de 6 minutos”, es lo que le dice en el tráiler uno de los primeros productores de la banda, Roy Thomas Baker. Parece cómico entonces que el film dure unas 2hs para hacerlo comercial, cuando perfectamente podrían haberse extendido una hora más, ya que la propia historia lo ameritaba. Tenemos un repaso respetuoso, sin arriesgarse demasiado en contar las relaciones homosexuales al momento de las giras internacionales, evitando también las etapas y padecimientos de Fredy frente al VIH. Un aspecto negativo que apunta a cierto público.

De igual forma conmueve. A pesar de ir a lo seguro y rellenar espacios, no se puede evitar cantar en el cine mientras suenan clásicos como Love of My Life, Radio GA GA o Another One Bites The Dust, entre otros. La mejor faceta de Malek como Freddy, aparece en los momentos de soledad, donde la fiesta y el descontrol no alcanzan para tapar ese vacío existencial que lo hace vulnerable. Es emotivo ver la recreación de los shows más importantes, mostrados en paralelo con el camino del protagonista, característica que también aparece en la biopic de Ray Charles (recomendada).



En cuanto a lo técnico vemos secuencias de fotografías muy bien ejecutadas realizando una dinámica que resulta inmersiva para los y las espectadoras. El arte y la escenografía componen una increíble ambientación que salta en distintas décadas de los 60, 70 y 80 con sus modas, peinados ropas e instrumentos. Mantiene una fidelidad y le agrega una determinada paleta de colores para cada situación.
¿Esto se mantiene en el desarrollo general? Tiene un buen material de archivo, pero hay errores cronológicos u omisiones. Un ejemplo es cuando se enfoca en los excesos del vocalista pero no de los demás integrantes o que al momento del primen análisis de VIH había dado negativo, previo al recital del Live Aid.

Fue un éxito en taquilla, eso sí. Se trata de una de las mejores biografías musicales en toda la industria con una recaudación estimada de 50 millones de dólares en su primer fin de semana, según la web especializada Box Office Mojo. En lo que respecta al streaming, en Spotify alcanzó 25 millones de oyentes mensuales, superando a Maluma, Luis Fonsi y Shakira (teniendo en cuenta que son contemporáneos).

Entonces, con la desprolijidad del largometraje en ciertos puntos, resta preguntarse si vale la pena. Hace falta mencionar que la dirección pasó de manos y Dexter Fletcher fue el encargado de la filmación en el último tramo . Por otro lado vemos un esfuerzo en la edición de la música, combinando la voz de Malek ,quien tuvo que bancarse unos dientes prostéticos, Freddy y el cantante canadiense Marc Martel. Además se mezclaron las voces de fanáticos y fanáticas de todo el mundo para la escena final. Es que en definitiva, si bien se puede pulir, el resultado es disfrutable para aquellas personas que crecieron escuchando Queen. Aplausos asegurados.

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