La Vela Puerca presentó Destilar en La Plata


Los días 24 y 25 de agosto, La Vela Puerca presentó su nuevo disco en la capital de la provincia de Buenos Aires. Siendo originalmente una fecha que se agotó enseguida, y con un disco nuevo después de cuatro años, de antemano sabíamos que iba a ser una noche para el recuerdo y por eso estuvimos ahí.
Por: Rocío Rodríguez / Fotos: Micaela Aquino

El Microestadio Atenas estaba repleto aún siendo la segunda fecha, siendo las 21:30 ya estaba colmado de gente. En medio del campo había gente que ya estaban agitando, en una ronda que se veía ser de amigxs. El cantico conocido, “¡Vamos La Vela de mi corazón!” fue el puntapié para que la banda saliera al escenario diez minutos antes de las 22.

Como era sabido, la fecha era principalmente para presentar Destilar, su nuevo álbum, por lo que los 13 temas fueron tocados en cuatro bloques con intervalos de los más conocidos. La armonía de sus discos, que se hace posible disfrutar escuchando todas las canciones seguidas y en orden, se reflejó en el público que recibió eufóricamente esta nueva apuesta de la banda. 

Los acordes de Velamen, acompañado de un mar proyectándose en el fondo y luces de color azul, se encontraron con otro mar en el público que se movía en conjunto de un lado al otro. Aunque el disco es reciente, lxs fanáticxs ya se habían aprendido las canciones y las corearon como si se las supieran de toda la vida. Tan así, que en el fragmento de La Nube que dice “yo te quiero a vos, solo a vos” todxs se encontraron señalando a la banda y en Casi Todo, ya había gente subida a los hombros. 

“Muy buenas noches muchachada gracias por acompañarnos un placer estar acá otra vez“, dice Cebolla en unos segundos de respiro que tiene tanto la banda como sus fans. Acto seguido, arrancó una seguidilla de temas muy conocidos entre el público pero que no tienen tantos años. el cantante se ríe mientras todo queda en silencio y solo se escuchan nuestras voces entonar “todo vale la pena si te hace reír".

Las banderas, sueltas o con palo, coparon Atenas desde un principio, pero la primer gran ronda de pogo la recibió Clarobscuro. Las diferentes tonalidades de las luces inundaban el lugar, acompañando el fondo que variaba entre distintos paisajes: campos, mar, o gente. Siguiendo el segundo bloque de Destilar, que arrancó con Mi Diablo, aparecieron pañuelos verdes de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito tanto en el público como en el escenario.

La cantidad de años que tienen se ve en el vaivén de canciones que tocaron. El público los sigue hace años, y reciben todas las canciones con emoción. Saltan, cantan y no dejan de moverse aún en las gradas. La trayectoria que tienen se refleja en como se manejan en el escenario, la confianza que se tienen a ellos mismos y a sus compañeros se muestra con gestos, risas y miradas que demuestran una complicidad propia de una buena relación arriba y abajo del escenario. 

De la mano del último bloque del disco que presentaban, Cebolla agradeció el cariño y el aguante del público, “uno cuando presenta el disco tiene un montón de 'ñañas', un montón de miedos, y ustedes lo hacen facilísimo”. Destilar fue bien recibido y aplaudido, cantado con emoción, e incluso disfrutado por quienes no habían terminado de escucharlo. Sus letras cuentan historias, como todas las de La Vela Puerca, que están buenas para escuchar en un entorno como este, acompañado entre el público, con luces que vienen y van. 

Como siempre, tarde o temprano hay que bajar y llegan los momentos de acústico. Con las luces prendidas y una sola guitarra en manos de Cebolla, La luna de Neuquén y Respira fueron los elegidos. Este último, clásico entre el público velero, fue cantado con gran  emoción y ciertos dejes de melancolía.

Bajamos todxs un poco, mas tranquilxs, mas emotivxs. Pero subimos al toque, porque quedaba alrededor de media hora para que termine la velada y no nos íbamos a ir sin un poco más de pogo. La seguidilla de Todo el karma, Va a escampar y El profeta hicieron que el descontrol se despliegue otra vez y desde arriba sólo se vean cabezas moviéndose al compás. Con vitoreos, aplausos y algunos teléfonos filmando se pasó la noche. 

Los pogos no pararon hasta el final, que trajo sorpresas consigo como El gavilán y la presentación de Paulo Zuolaga, saxofonista de La Abuela Coca, que integraría la banda por un tiempo ya que Coli va a ser papá. Aplaudida la noticia entre la gente, la noche culminó con un clásico: Llenos de magia. La voz no nos daba más pero cantábamos igual, como se podía, mientras la masa de gente nos llevaba de un lado a otro.


El doblete de La Plata fue algo memorable, la presentación del disco nuevo queda para el recuerdo de la banda y nuestro. Con más de 20 años de trayectoria, siguen sacando material nuevo tan bueno como los primeros. Esperamos que esta gira continúe con grandes fechas como estas en la que sigamos celebrando el arte de La Vela Puerca.

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