¿Por qué Luis Miguel?


En el marco de la “LuismiFest” desentrañamos y analizamos el show del momento
Una de las series del año. La que gobernó Netflix, la que destronó de la boca de todos y todas a la Casa de Papel. Luis Miguel se presenta con una narrativa nostálgica y novedosa al tener una formula de éxito asegurado, que te hace darle en el siguiente capitulo aunque te sientas “culpable… o no”.

Por Lucho Capristi

Son varios los componentes que despiertan el interés por saber más acerca de Luis Miguel. La respuesta es tan simple que puede sorprender a propios y extraños: No existen historias aburridas, solo hay que saber contarlas. Aquí ocurre el primer acierto. La serie nos cuenta los secretos de un ídolo que se ha mantenido hermético con lo que respecta a su pasado y sus secretos más íntimos. “¿Por qué me debería interesar su vida?” Es que no solo se trata de esa primicia. 


“Versiones hay muchas, pero hay una sola verdad”, decía el cantante mientras promocionaba la serie. Latinoamérica tiene una memoria automática con Luis Miguel, que en los 80 y gran parte de los 90 logró varios éxitos, y a pesar que Doña Rosa los cante, conocemos las letras a la perfección. La cuestión es que SI, el cantante con el jopo de Jimmy Neutrón tuvo una vida dramática y merecía ser contada, principalmente porque nos gusta el chisme. La explotación y abuso de su padre, la desaparición de su madre, su misteriosa nacionalidad, la manera en que se relacionaba con el poder y su evolución, son puntos a tener en cuenta. 

Por su puesto que también se nos muestra el glamur y problemas mundanos, como el estrés que maneja el cantautor por hacer una publicidad de papas fritas o porque no puede ir a la expo de arte de la novia. Pero sacando esos pequeños detalles, hasta un punto son entendibles porque desde su infancia no tuvo alternativas. Combinando el formato de telenovela melodramática y serie comercial de entrega semanal, da como resultado un “Frankenstein” adictivo que paraliza a varios países de habla hispana. 

Luis Miguel nos cuenta una trama sencilla pero real. Siguiendo con lo clásico, aparece la eterna lucha del héroe contra el villano. El origen de la palabra villano deriva del latín “villanus”, que significa siervo o campesino, y eso es lo que no quiere ser Luisito Rey, padre del sol de México. 

Por lo contrario, tiene el objetivo de que todos estén a sus pies y torturará hasta a su propio hijo para lograrlo. Este español bigotón con aire a Don Ramón fue interpretado de manera perfecta por Oscar Jaena, quien dijo en una entrevista que su personaje era amoral. “Sabemos donde está el extremo por alguien lo a cruzado y este era uno de esos personajes”, reflexionó. 

Se destaca la caracterización del mexicano Diego Boneta, que da vida al personaje de Luis Miguel. Ambos tuvieron una infancia similar, ya que desde los 12 años participa de programas de tv y canta arriba de los escenarios. No solo reproduce sus poses o su forma de hablar, sino que canta todos los éxitos de una manera esplendida, sin resultar forzoso. 

En cuanto a lo técnico tenemos una fotografía apagada la cual cambia su iluminación dependiendo de lo saltos temporales, creando espacios verosímiles. El guión representa las novelas de antaño, aprovechando esos últimos segundos de capítulo jugando con la expectativa y siguiendo a los personajes secundarios de una manera descomprimida. Se nota que tomaron ciertas libertades a la hora de documentar los sucesos, pero funciona y es un gran mérito. En síntesis tenemos a un ídolo reconocible que pasa por un calvario vinculado a la relación de su padre. Más allá del interés comercial, ya que ahora “LuisMi” planea sacar un nuevo disco, lo interesante es que quizá marque tendencia y en el futuro podamos ver más historias biográficas de nuestros artistas preferidos ¿Alguien dijo una serie de Gustavo Cerati? Si, ya lo confirmó National Geographic.

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