La Historia sin Fin II

PARTE 2
por Gonzalo Rodriguez

En ediciones anteriores recorrimos media parte de esta bobina. En ese entonces nos habíamos quedado un rato hablando sobre un personaje por demás extraño, el perro Falcor, prometo que en esta edición no va a ser nombrado (Lo acabo de nombrar en la oración anterior, lo sé, creo que estoy perdiendo credibilidad).

Atreiu es llevado por Falcor (mierda, lo volví a hacer) a la casa de unos seres de baja estatura (podría haber dicho enanos pero el INADI en estas épocas esta a full) un hombre viejo y algo nervioso (dice ser científico pero tiene pinta de volver de una Rave) y una mujer que critica todo lo que el viejo hace (La mujer tiene gravísimos problemas de ortodoncia). No entendí bien, ya que me fui a buscar una refresco, pero Atreiu tiene que pasar una prueba donde dos esfinges tiran rayos por los ojos y nadie pudo pasar, para reforzar eso hay una escena que un caballero (uno de esos con armaduras y caballos, no los que entran a los baños de hombres de los bares bien) es muerto por los rayos (escena quizá de mas pero refuerza la teoría que no es una prueba sencilla).

Para continuar el filme y darle dramatismo Atreiu intentará cruzar la prueba de las esfinges. Yo no sé si es el juego de cámaras o qué pero las esfinges tienen unas perolas de no creer. No dejándose deslumbrar por la turgencia de esos pechos Atreiu logra pasar el reto haciendo algo que no hizo ningún otro candidato, correr (al parecer no era tan difícil).

Luego de pasar las de Caín por unos minutos en un set de filmación con muchos ventiladores y telgopor llega a las segundas esfinges que, como no puede ser de otra manera, también tienen unas perolas de infarto (yo creo que debe ser para que los padres no se aburran cuando llevan a sus hijos a una peli para niños, basándose en esa misma técnica podemos explicar el fenómeno PANAM) esas esfinges le dicen a Atrieu que para salvar el reino solo tienen que darle un nuevo nombre a la reina y que solo un niño humano puede hacerlo, pegado a eso una escena de Sebastián con cara de atónito. 

Para terminar esta segunda parte, el simpático perro, ya nombrado anteriormente que tiene la capacidad de volar, recoge al niño (¿Bo lo podía haber llevado hasta allá si conocía el camino?) y lo lleva hasta los límites de fantasía para tener una simpática charla con un lobo. 

Me despido hasta la próxima entrega que prometo será la última de esa saga.


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